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Hambre de los campesinos, de las veredas a las ciudades: ANUC

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Foto/diariolaeconomia.com

Diario La Economía

Los pequeños labriegos denunciaron que muchos productores no sembraron por falta de dinero para comprar los imposibles fertilizantes, quienes lo hicieron redujeron el área cultivada y las aplicaciones.

La situación del campo que es demasiado delicada y con agudos problemas de empobrecimiento, un escenario que viene desde hace muchos años y con una estocada mortal con la apertura económica de 1991, sigue precarizándose por falta de siembras, consecuencia también de la visible deficiencia en crédito, inexistente fomento, imposibilidad de adquirir fertilizantes, un mercadeo que ayuda solo a los pocos intermediarios y el total marchitamiento de la rentabilidad. A la par con un panorama económico gris, los pequeños labriegos debieron soportar los embates de la violencia, el desplazamiento forzado, amenazas y todo acompañado de la indiferencia y el desprecio nacional.

A muchos se les olvidó que la poca comida de calidad y fresca que llega a los hogares, en los tiempos y condiciones que haya, viene de la ruralidad, de las manos bendecidas de los agricultores que inclusive en la pandemia evitaron un caos total. Con intrepidez pusieron semilla en la tierra y cosecharon para que la seguridad alimentaria estuviera garantizada.

No son pocos los llamados a señalar y cuestionar en vista que al amparo de una política aperturista y exageradamente neoliberal, quienes se apoltronaron en la Casa de Nariño condenaron sin resquemor alguno, campesinos y empresarios del agro a la ruina, esos que con anhelo esperaban correctivos y política pública para la reivindicación productiva, recibieron como respuesta unos tratados de libre comercio que les puso a varios sectores agrícolas un Inri mayúsculo, ya que los esperanzados labradores vieron que con el ingreso de alimentos de Estados Unidos y Europa, resultaba mejor vender las fincas, sacar los ganados y cambiar de actividad. Hoy Colombia importa cerca de 15 millones de toneladas de víveres lo que incluye papa, plátano, leche, cebolla ajo, maíz y de manera increíble café, con tasa de cambio elevada y unos fletes que no los paga nadie, eso explica la terrible inflación y la llegada de nuevas tormentas.

Algunos expertos dicen que la crisis de los insumos apenas comienza y vaticinan, como pasa en Colombia, menores producciones y menos hectáreas sembradas, luego la oferta de alimentos será inferior en los próximos meses y años. El enorme lío será mundial y para el caso de América Latina, a duras penas Brasil podría ser el país menos afectado por los convenios cerrados con Rusia en lo que tiene que ver con el suministro de abonos. Las advertencias empiezan a crecer, está en riesgo la economía primaria, tiemblan también algunas empresas que pueden quebrar por falta de materias primas, un problema que ya experimentan reconocidas factorías que comercializan productos en paquete. La dificultad entonces pasa por la huerta y la pequeña parcela hasta los grandes grupos de agroindustria y productores rurales a gran escala que no tendrán disponibilidad de fertilizantes. Al drama logístico, al Covid-19, la escasez, los altos precios, así como la caída en la oferta por asuntos geopolíticos se suma el clima, aspectos fiscales y la menor mano de obra, todo un desafío.

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, Luis Alejandro Jiménez Castellanos, aseguró que infortunadamente en Colombia se ha dejado de sembrar, muy a pesar de la insistencia de algunos agentes del Gobierno en el sentido de que todo, en absoluto, marcha sobre ruedas. El dirigente anotó que inclusive confunde a la opinión pública las cifras entregas por el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro, entidad que presenta unos montos de crecimiento en colocación de crédito con lo que sustentan que la producción está prosperando, algo que según la asociación campesina no es cierto porque el mayor desembolso de la entidad financiera que apalanca desarrollo rural, obedece a que actualmente en el país cuesta en promedio 40 o 50 por ciento más producir una hectárea frente a los costos de 2021.

Lo anterior, explicó Jiménez Castellanos, quiere decir que repuntaron en valor los costos de producción, razón por la cual se presentan mayores desembolsos con una hectárea o superficie sembrada reducida porque el campesino está tan desestimulado que no quiere acceder al crédito y por eso no sembró, no tuvo capital para cultivar, pues en Boyacá, solo en papa, por citar un ejemplo, el área sembrada cayó en un 32 por ciento, algo que ocurre en todos los demás productos, una situación alarmante ya que la gente no tuvo los recursos suficientes para comprar los insumos y así poder trabajar la tierra.

“Nadie en el campo quiere crédito porque el agricultor sabe del riesgo que corre, los productores, en su mayoría, no tienen las garantías y ahora con las medidas anunciadas por el Banco de la República, todo se hace más complejo puesto que se trata de cinco puntos adicionales que pesan y encarecen los préstamos, un contexto que lleva a replantear la posibilidad de una política de solvencia para el agro mucho más blanda por su perfil alimentario. Si teníamos problemas con los desembolsos bancarios en las condiciones anteriores, ahora con los ajustes al alza, habrá dificultades en la dinámica de inversión, por eso el campo pasa por un momento calamitoso”, declaró el señor Luis Alejandro Jiménez Castellanos.

Los productores de papa, cebolla y otros cultivos, los que están subiendo de precio, no se están llenando de plata, eso, recalcó, no es cierto porque sencillamente el producto escaseo y entró a regir la inherente ley de oferta y demanda, es decir, el producto que no se consigue o llega con dificultad cuesta más. El directivo expuso que como no hubo siembras en las cantidades acostumbradas, los que sacaron provecho fueron los grandes y medianos agricultores, los que tienen musculatura financiera o capital propio, una condición que les permitió comprar insumos caros y plantar, un ejercicio que los premió porque les está yendo muy bien.

La coyuntura, deploró el presidente de la ANUC, hizo que un buen porcentaje de los labriegos se quedara por fuera de la actividad productiva, luego si no sembraron es apenas obvio que no están ganando y menos llenándose de dinero. En Colombia, la agricultura en general tiene inconvenientes serios por problemas heredados, no conjurados o por la crisis actual de fertilizantes, eso hizo que algunos subsectores la pasaran muy mal como es el caso de la papa, cebolla, yuca y otros sembrados que tienen una alta demanda de fertilizantes e insumos en general.

Hay problemas, Covid-19 en plena primavera, rompimiento de la cadena de suministros y crisis global logística, altas tasas de interés, tasa de cambio al alza, elecciones, así como guerra entre Rusia y Ucrania, todo en fila generando perjuicios en el abastecimiento, siembras, fabricación y producción como un todo.

En opinión de la ANUC lo de Rusia y Ucrania es un agravante, pero nada novedoso habida cuenta que el problema de los insumos es de vieja data, el que no se ha querido atender y el que adolece de regulación, pues existe la sensación que al Gobierno le da temor ejercer el control directo, deja el asunto en libertad vigilada, exigiendo tan solo el precio que finalmente imponen los empresarios dedicados a comercializar soluciones para el campo.

“Es urgente intervenir precios, meterle la mano a los fertilizantes y otros bienes básicos para el campo. A comienzos del año 2021 fue creada una mesa nacional de insumos agropecuarios, fui invitado dos o tres veces a dicha instancia, y finalmente el tema no despegó. Esa mesa debería estar funcionando hoy, pero además la Ley de Insumos Agropecuarios en la que participamos en varios debates, creó el buró o la asamblea que hoy no opera”, aseveró Jiménez Castellanos.

Una labor aprobada en dicha Ley, y que reviste todo el interés y la urgencia, tiene que ver con la producción local de insumos para la agricultura, propuesta de la ANUC en uno de los debates adelantados en Tunja y que quedó contemplada en la ordenanza, básicamente en la definición de fomento a la elaboración de insumos agropecuarios.

Al avanzar en el asunto, el presidente de la ANUC, consideró perentorio dejar la dependencia del mercado externo y generar así dinámicas propias. Reconoció que en el momento presente el país no cuenta con la capacidad suficiente para resolver de raíz los volúmenes que exige la actividad agrícola, pero precisó que hay posibilidades, un aspecto que invita a avanzar y retomar la fabricación de fertilizantes y otras soluciones de obligado uso en las siembras.

Subrayó que en la mesa avalada por la Ley hay que revisar de qué manera operaría el Fondo Nacional de Insumos Agropecuarios, todas esas son cosas, enfatizó, que obligan a sentar al país agrícola a repensar su manera de producir y de orientar la nueva agricultura, la del futuro, la que está llamada a ser la gran protagonista en esos momentos de transición en varios frentes, empezando por el energético y de extracción.

“La reingeniería agrícola nos lleva a participar, sugerir y aportar ideas para robustecer la economía rural, totalmente desprendidos de todos los prejuicios, de las ideologías y del conjunto de elementos que conlleve a la polarización campesina o a los acomodamientos, pues lo ideal es que el campo se transforme de manera contundente en una empresa en favor de quienes allí trabajan y producen. Hay que pensar con mucha objetividad y tener en cuenta que el sector primario necesita acciones prontas, las dilaciones terminarán afectando la economía campesina”, señaló Luis Alejandro Jiménez Castellanos.

La agricultura, insistió, no tiene color político ni es partidista, es una actividad perentoria que hoy esta disminuida, a tal punto que hay precios altos por algo elemental, no existe mayor oferta y allí el problema, remarcó, no son los campesinos, el inconveniente pasa a los consumidores que debido a sus economías frágiles no tienen como absorber el total de la producción.

Un caso adicional de todo el universo agropecuario es el huevo que reporta a la fecha unos precios disparados, ya que su valor está alto y con tendencia a seguir trepando porque el alimento para gallinas sube casi a diario de manera exponencial. Las pequeñas unidades productivas notan con angustia que no para el ajuste en costo de los concentrados.

El maíz partido, afirmó el vocero de los campesinos, reportó un alza altísima, puesto que pasó de 95.000 a 110.000 pesos el bulto, algo que no resiste el avicultor y traslada de manera forzada el precio a los consumidores, reconociendo que el mercado igualmente da, sobre todo a quienes obtienen huevo criollo que, frente al otro tipo de explotación a gran escala, queda en total desventaja no por calidad que es lo que verdaderamente cuesta.

El problema en las actividades pecuarias añadió el directivo, es para todos porque los alimentos, suplementos y medicamentos veterinarios impactan el ejercicio de ganaderías y cría de especies menores. Acentuó que, del apuro por estructura de costos, nadie se salva.

El elevado costo de los insumos para la agricultura y la cría de animales a criterio de la ANUC afecta, no solo a grandes sino a los pequeños productores que sienten implícitamente con mayor rigor las alzas en las materias primas, en síntesis, los costos operativos son casi iguales para quien maneja 500 o 1.000 gallinas.

El compostaje puede ser una opción

Desde la antigüedad, el hombre aseguró buenas cosechas con el uso de fertilizantes orgánicos que aparte de garantizar abastecimiento fueron confiables para la salud humana. Hoy con la síntesis química, es común hablar de enfermedades cancerígenas y de otras patologías por el irregular manejo de los abonos y herbicidas.

Un hecho cierto es que la caída de la oferta de fertilizantes por efecto de la guerra entre Rusia y Ucrania, llevará a que los insumos para el campo sigan escalando en valor, un problema de marca mayor porque no hay presupuesto que aguante incrementos que superan el 52 por ciento en fertilizantes, fungicidas el 50 por ciento, insecticidas 42 por ciento y coadyuvantes 44 por ciento en promedio.

En producción pecuaria las alzas tienen a muchos penando porque los alimentos balanceados, suplementos, enzimas, absorbentes y aditivos dejan ver incrementos superiores al 82 por ciento, tomando como referencia los precios de diciembre de 2021. Todo el entorno agrícola es muy apremiante puesto que en papa por lo menos el 15 por ciento de los agricultores dejaría su labor pues a la imposibilidad de adquirir insumos se unen rubros como transporte, clima y jornales.

Sobre el compostaje y las fórmulas de la vieja guardia agrícola, el presidente de ANUC dijo que hay procedimientos adoptados por los campesinos que están generando producción con fertilizantes preparados y propios, empero llega otra estrellada y es la regulación del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, para el manejo de abonos. La asociación, manifestó que ha manejado planes y evocó que hace unos años impulsó el llamado ANUC del Pio, todo un concepto de producción de insumos orgánicos, totalmente acompañados por el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA. En ese tiempo, detalló, fueron montadas unas pequeñas bio-fábricas y el proyecto quedó establecido, pero tristemente sin poder funcionar porque la regulación de la autoridad sanitaria puso palos en la rueda, aduciendo que no cumplía con los protocolos y otro tipo de argumento que deben ser motivo de revisión, sin desconocer que los temas salubres son esenciales en los entornos agrícolas.

La ANUC manifestó que hay medidas entre absurdas y extremas, ya que les exigen a los pequeños productores el manejo de distancias prudentes entre feudos cuando el predio es apenas de un cuarto o media hectárea y las producciones difícilmente se ajustan a esas dimensiones. Pareciera que existiera toda la intensión de impedir las siembras porque las parcelas son tan pequeñas que están muy cerca.

“Eso es lo que vale la pena discutir, yo he venido planteando el problema en la junta de la Corporación Colombiana de Investigación, Agrosavia y en la de Finagro con anterioridad. Hay apuro en el campo porque en fertilización es mejor tener algo a no tener nada. Lo alarmante es que hay sectores urbanos que ya están aguantando hambre por cuanto tuvieron que bajarle a la compra de alimentos, muchas personas no ganan para adquirir productos costosos, la solución es apretar el cinturón, algo que se puede traducir en hambruna”, sentenció el presidente de ANUC.

En materia de seguridad alimentaria, la posible salida del ejecutivo puede traducirse en mayores importaciones, una estocada adicional al productor nacional. La asociación afirmó que lo fundamental es buscar estrategias para generar obtención local con lo que se tiene, eso sin depender de nadie porque si bien se importó una vez por extrema necesidad, lo cuestionable resulta hacerlo costumbre porque sacrifica la agricultura nacional con las secuelas que desconectar el campo acarrea.

Un aspecto por considerar es que, si el escenario geopolítico empeora, ni Estados Unidos, Canadá o cualquier país productor despachará cereales o alimentos a manera de monjas caritativas porque asegurarán con carácter prioritario la alimentación de sus pueblos, algo razonable, legítimo y preocupante porque la subordinación agrícola de las naciones en vía de desarrollo puede salir demasiado cara.

En su observación, el presidente de la ANUC expresó su alarma toda vez que la menor productividad en el campo representa ruina, pobreza y hambre, necesidad y escasez que llegará a las ciudades colombianas en todos los puntos cardinales, una tendencia en línea con lo que ocurrirá en el mundo puesto que la productividad global se verá mermada.

 

Los TLC deben ir a revisión

Tras la frágil negociación de los tratados de libre comercio en donde todas las ventajas fueron para Estados Unidos y Europa, dejando en alto grado de vulnerabilidad sectores agrícolas tradicionales, la ANUC reiteró que se hace urgente revisar los TLC, independiente de quien gane las elecciones presidenciales.

El presidente de la Asociación Luis Alejandro Jiménez Castellanos, dijo que necesariamente hay que meterles mano a esos convenios hechos a la ligera y dejando a Colombia en situación de riesgo porque el mercado fue entregado en bandeja de plata a los empresarios internacionales, una negociación impresentable, por fuera de la vocación agrícola y sin afán de patria.

El dinámico representante de los campesinos insistió en que los TLC no son inmodificables y no están firmados en piedra de mármol, luego se pueden cambiar, es muy urgente revisarlos porque no hacerlo implica quiebra rural y una mayor hecatombe social.

Los campesinos sobrellevan la vida en las veredas

Una situación visible y que debería tener a todo un país en pie es la postración del campesinado que tolera todo tipo de vejámenes en vista que no cuenta con los recursos necesarios para suplir necesidades básicas.

Los sobrecostos en todo, la decisión de no sembrar y la consecuente caída del ingreso condujeron a que muchos pequeños agricultores empezaran a aguantar hambre ya que, sin cosecha, no hay para comprar comida, un contexto supremamente complicado.

“Una buena parte del campesinado sigue pasando necesidades, aguanta hambre y para no exagerar, el pequeño productor está en esas circunstancias, diferente de los medianos y grandes que con el ahorro tienen capacidad y autosuficiencia económica, lo cual les brinda alguna tranquilidad pues, repito, a más baja oferta, mejores precios, una ecuación que les permite vivir bien. El labriego que habita y depende de la vereda, infortunadamente la está pasando muy mal, a duras penas y siendo optimistas, tiene para arroz con huevo”, concluyó el presidente de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, Luis Alejandro Jiménez Castellanos.

En días pasados hablamos con productores rurales que expresaron su desazón por la dura situación de carestía y dificultad para comprar insumos agropecuarios. Algunos dijeron que están pensando en vender sus fincas porque en Colombia es más rentable construir condominios y viviendas que sembrar, un modelo económico que llevó a diseñar la vida para que la gente sufra, en especial la del campo, la que no conoce sus innegociables derechos.

*Tomado de: https://diariolaeconomia.com/notas-de-la-finca/item/7047-hambre-de-los-campesinos-de-las-veredas-a-las-ciudades-anuc.html

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