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Suministro de fertilizantes en Colombia hasta mayo o junio: Montenegro

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Foto/diariolaeconomia.com

Diario La Economía

Los productores de grano suave colombiano expresaron su angustia porque las cosechas son raquíticas, el clima no ayuda y la guerra cazada entre Rusia y Ucrania ahondó el lío de abonos.

El mundo está metido en graves problemas con cargo a circunstancias geopolíticas que golpean seriamente las economías y las sociedades. Hay temor en muchos analistas por lo que puede ser una hambruna y el inicio de un gran desabastecimiento por cuanto al Covid-19 que sigue de moda, se suman la crisis global logística, la trepada del precio del dólar y lo que hacía falta, una guerra entre dos países esenciales en la oferta de alimentos, commodities agrícolas, energéticos y la venta de fertilizantes, Rusia y Ucrania.

Llama poderosamente la atención que mientras dos ejércitos se matan y se rompen a balazos y bombazo limpio, algunas potencias siguen incrementando sus utilidades pues venden crudo por arriba de 100 dólares, ofrecen gas y despachan armas. Sin duda hay tremenda fiesta bajo los oscuros techos de los señores de la guerra y los fenicios que sacan provecho del luto y la tragedia humana. La pregunta es, ¿no resulta más conveniente crear puentes de entendimiento y amistad?, seguramente eso no es rentable y qué más da si tirarse el planeta, su producción primaria, la elaboración y sus vidas, aumenta algunas cuentas bancarias, y no son rusas ni ucranianas.

El mundo agropecuario es víctima directa del nuevo conflicto, de ese en donde la OTAN y sus amigazos, tiraron gasolina, prendieron el fósforo y salieron corriendo, dejando hasta el gato en calzas prietas, luego se inventaron sanciones, castigos y restricciones como si el planeta tuviera un jefe, dueño o capataz. Qué aconteció, sencillo, el castigo a Rusia fue para Europa, Asia, América Latina y otras latitudes, paralelo a las ordenanzas de bloqueo, los máximos del globo terminaron de afectar agricultores, ganaderos y a la humanidad porque los insumos agropecuarios que estaban por los cielos en precio por falta de buques y contenedores, hoy no se pueden ni mirar porque la guerra terminó de encarecer absolutamente todo.

El inconveniente, que puede ser mucho mayor, llegó a los campos colombianos e impactó las actividades en su totalidad, lo que incluye la caficultura que hoy se mueve en medio de incertidumbre por clima, cosechas por debajo de lo esperado, costos de producción muy altos, tasa de cambio y guerra. Paradójicamente Colombia tenía los antídotos para los males de hoy, pero los ilustres conductores del país y sus ministros salieron de activos que a la fecha producen rabia, tristeza e impotencia, con esto me refiero a más de tres equivocas décadas.

En este instante difícil, los cafeteros vuelven sus ojos a la calculadora, también al firmamento, a China y desde luego prenden velas por un pronto arreglo en los convulsionados Balcanes.

El Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, le dijo a Diariolaeconomia.com, que hay enormes preocupaciones ya que todo lo exógeno se suma a lo interno, acrecentando una incertidumbre que no le hace bien a la economía y menos a la caficultura, que hoy ve con angustia unas recolectas tacañas como consecuencia de las recurrentes lluvias. Un problema adicional es la escasez de fertilizantes que alcanzarían en Colombia solo para cubrir, a duras penas, el primer semestre.

Los momentos son duros, desafiantes y piden paciencia, sin embargo, ese aguante o resignación llega hasta el precio de los fertilizantes que siguen escalando, haciendo casi que imposible adquirir este tipo de agroquímico. El riesgo que corren los productores de café actualmente es que, ante una subida mayor de estos insumos y una repentina caída del precio del grano, el problema será enorme porque no habría equilibrio y menos posibilidad de siembra.
Independiente de las probabilidades, el Comité de Cafeteros del Huila confía en un precio promedio de dos millones de pesos, ello por la poca disponibilidad de grano suave en el mundo.

El momento histórico es deplorable y una cosa es cierta, si no hay fertilizantes a la mano, habrá que apelar a la inventiva y el recurso humano, una posibilidad sería retomar la agricultura atávica de compostaje. El solemne directivo anotó que, si bien la caficultura orgánica debería ser la ideal, tiene una característica y es que no genera grandes productividades por lo que el tema de los fertilizantes químicos cobra enorme importancia por la potente nutrición que ofrecen.

Independiente de la coyuntura, estimó el dirigente, es importante que haya fertilización, una idea muy en línea con las directrices del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, quien invita a abonar y adecuar las tierras de cultivo más allá del precio y las dificultades.

Lo grave sería que no hubiese fertilizantes y por ello el abono más costoso es aquel que no hay, por tal razón deben garantizarse este tipo de productos en el mundo, entre otras cosas, porque tiene que ver con la seguridad alimentaria del planeta, en vista que al faltar el insumo químico bajará la productividad agrícola por insuficiente nutrición en las plantas, impactando el tema de los commodities y los productos fundamentales que tienen que ver con la canasta familiar y el alimento para los seres humanos, un asunto que puede llevar a una carestía sin precedente, poniendo en riesgo la supervivencia de las comunidades.

“Nos preocupa mucho la no disponibilidad de fertilizantes y creemos con alarma que puede golpear seriamente la seguridad alimentaria del globo, un enorme contratiempo porque estamos hablando de vidas y caos, ese tema debe conjurarse en el menor tiempo”, reflexionó Jorge Enrique Montenegro Polanía.

Como el sol no se puede ocultar con un dedo y la carencia de fertilizantes está conduciendo a una emergencia alimentaria, el directivo cafetero dijo que es hora de pensar en una gran mesa nacional e internacional, involucrando países de la región para explorar salidas y de manera colaborativa subsanar el terrible daño que hoy tiene contra las cuerdas al sector primario en su totalidad.

Hoy no son pocos los que dicen que urgen alternativas, entendiendo que Colombia no es un fabricante de nutrientes o de fertilizantes para el campo. Montenegro indicó que el país a futuro puede tener opciones en la producción de abonos para abastecer su agricultura, una inquietud para repensar y revisar, ya que se hace perentorio ver de qué manera, ante las vicisitudes, se puede incursionar en nuevas tecnologías y en todo lo que demanda la producción de nitratos y superfosfatos entre otras soluciones de síntesis química.

Anotó que elementos como el nitrógeno y el fósforo, componentes extraídos en yacimientos de países africanos, asiáticos y en buena medida de China, conlleva a que Colombia acuda a tecnologías de punta y a otras alternativas que permitirían dar respuestas a unas necesidades totalmente apremiantes por lo que es el momento de generar espacios para encarar no solo las amenazas a las que se enfrenta la seguridad alimentaria sino la misma productividad, un tema de grueso calibre, de gran análisis y fuente de consultas, ideas y soluciones.

El asunto, es per se retador, empero, hay necesidades mundiales y locales, se necesitan en consecuencia, nutrientes para fertilizar y producir los alimentos y bienes básicos que requiere la humanidad.

Un problema que debe meterse en cintura añadió Montenegro Polanía, es el control que necesita la comercialización de fertilizantes e insumos para el campo, puesto que hay productos a valores imposibles en el mundo por diversas causas que no pueden entrar al cartel de la especulación y la fijación abusiva de precios.

No puede desconocerse, aclaró el directivo, que la fiesta se apagó porque insumos no hay y en el frente de los fertilizantes según lo manifestado por el gremio de los agricultores hay existencias totales que permiten un abastecimiento, posiblemente, hasta el mes de mayo o quizás junio.

El entorno, señaló Montenegro Polanía, hace pensar qué vendrá en adelante, de continuar el conflicto que involucra a países productores de insumos, puesto que aparte de Rusia y Ucrania está Bielorrusia. Muchas naciones, razonó, seguramente solventarán sus problemas, blindarán su seguridad alimentaria, un hecho que vendrá acompañado con un grave daño en el resto del mundo, tomando en consideración que no todos tienen las mismas posibilidades.
Es tan agudo y embarazoso el asunto que muy seguramente habrá reuniones porque está en riesgo la tranquilidad y la vida de la población mundial, básicamente de la más vulnerable.

Sector cafetero está en un laberinto

Según el directivo no es poca la preocupación al tener en cuenta el tema del clima, puesto que siguen las lluvias en el departamento al igual que en país, un factor que no ha permitido una muy buena floración en las plantas de café, un tema serio porque si no hay flor, sencillamente no habrá fruto y sin este, menos producción, un asunto que estresa porque se puede ver afectada la producción de café en el departamento del Huila.

“Creeríamos que posiblemente la cosecha del primer semestre que corresponde al norte y el occidente del departamento vendrá disminuida, pero hay una mayor preocupación en el segundo semestre con la recolección mayor que es el 60 por ciento, puntualmente la del sur y alguna parte del centro del Huila, todo por la situación de invierno que no ha permitido la radiación y en consecuencia la floración en las plantas de café”, explicó el señor Montenegro Polanía.

El pasado mes de enero que generalmente es clave en la floración resultó intermitente en clima seco y por el contrario tuvo días pasados por agua que evitaron un mejor comportamiento en los cafetos, haciendo prever que la cosecha de la segunda parte del año no será tan abundante. Para el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, intranquiliza la situación, ya que hay muy buenos precios en el café. Agregó que lo ideal, precisó, es que en caficultura se establezcan los tres grandes componentes, valor en venta, buen clima y abundante producción, aprovechando las circunstancias en cotización.

Enfatizó que hay nerviosismo por la producción frente a los escenarios que rodean la caficultura y que amenazan mejores cosechas, así como el ingreso de los productores que eventualmente tendrían que vender menos grano en desmedro de su trabajo y las enormes necesidades que cualquier actividad económica genera en su flujo de caja.

Precio del café seguirá atractivo

Si bien en los últimos días el precio interno de compra del café bajó de los dos millones de pesos hasta ubicarse en 1´984.000 pesos por carga de 125 kilos, referencia del día viernes 25 de marzo, los cálculos hacen prever que el grano seguirá con cotizaciones aceptables en la bolsa de Nueva York, llevando una remuneración al cafetero colombiano de dos millones de pesos en promedio.

Destacó que el precio por libra de café se ha mantenido en el emblemático mercado bursátil de la “Gran Manzana”, una buena noticia para los productores de grano que han visto bajar el dólar por todo el contexto internacional y el mismo conflicto entre Rusia y Ucrania que golpea seriamente el tema económico y monetario, generando una mal sana volatilidad.

“En ese orden de ideas la baja que se ha dado en café obedece a la tímida revaluación del dólar frente al peso, pero no puede desconocerse que los precios del café siguen siendo buenos en medio de un escenario tremendamente complicado”, apuntó Montenegro Polanía.

Situación mundial, ¿una oportunidad para el campo colombiano?

Por estos días se ha exacerbado el debate sobre la necesidad de reactivar el agro nacional y poner millones de hectáreas ociosas a producir alimentos y sustituir importaciones, puesto que el mundo cambió con el Covid-19 y siguió estrellándose con el conflicto de Rusia y Ucrania. Es el momento, en opinión de los conocedores, de volver al campo, la verdadera vocación de Colombia.

Sobre el particular, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, indicó que amén de las nuevas conveniencias, es el instante para pensar en innovar, investigar y hacer el máximo uso de la ciencia y la tecnología, más hoy en día en el que el planeta se sostiene sobre los pilares de la cuarta revolución industrial.

Dijo que, si el campo local quiere despuntar, condiciona esa meta a la exploración y la averiguación científica que en beneficio de la propia nación debe disparar y asegurar con ello nuevos métodos y eficiencias que avalen el suministro de alimentos de manera sostenible sin dejar por un instante la inquietud por avanzar.

“Aquí hay unas necesidades, igual dificultades, pero aún con esos dos escenarios tenemos que ser muy hábiles para poder dar respuestas y presentar alternativas y oportunidades que el país en gran medida pueda solventar. Colombia, como se dice, lleva en su ADN la agricultura y ahora requiere el desarrollo de tecnologías que le den la capacidad de crear productos propios y llevar soluciones nacionales a la ruralidad que redunden en mayor productividad”, manifestó el dirigente cafetero.

Sin duda, todo pasado fue mejor

Tres escenarios demostraron que el país se equivocó gravemente en tomar decisiones, quizás más viscerales que racionales, uno, acabar con la fabricación, venta y exportación de vacunas, en pocos años llegó el Covid-19, dos, liquidar o vender la Flota Mercante Grancolombiana sin advertir que podría llegar una crisis logística como la actual y tres, salir de Monómeros una empresa colombo-venezolana que producía fertilizantes y otros insumos. Eso obliga a reivindicar críticas y señalamientos, de hecho, hubo mucha prisa y se pecó.

Esas soluciones que estuvieron a la mano demuestran que en Colombia hubo de todo menos perspectiva. El tema Monómeros Colombo-venezolanos, expresó Montenegro, deja un sinsabor puesto que el país pudo fortalecer la empresa para tener a la mano una solución inmediata para el campo productivo y suplir con ella las grandes necesidades que se tienen en materia de fertilizantes.

“Como país no fuimos capaces de tener la suficiente visión de generar la dinámica que se requiere para sostener activos que fueron y serían importantes frente a los acontecimientos que se vienen presentando, un ejemplo, la insuficiencia de abonos químicos, sus altos costos y el riesgo que para la agricultura implica no tener fertilizantes a la mano. Con Monómeros seguramente, Colombia hubiese tenido una alternativa avizorando la escasez de los nutrientes.

Pese a que aún no hay cálculos para la producción nacional, lo real es que existen líos y que muy seguramente por los impactos climáticos, la cosecha llegará disminuida. El Comité de Cafeteros del Huila dijo que lo mejor es esperar el pronóstico que haga la institucionalidad cafetera y poder forjar anuncios con toda propiedad.

Huila, un capítulo cafetero de peso, pero en dificultades

Al ser Huila el gran Jugador en la caficultura nacional en todo lo que tiene que ver con producción de grano, estructura, calidad en taza y aporte a la economía cafetera, calculada entre el 18 y el 20 por ciento, cualquier dificultad que llegue, muy seguramente la sentirá el país y desde luego la región opita.

Desde el punto de vista de Montenegro Polanía, Huila con su actividad cafetera es preponderante para la región, pues genera una doble connotación ya que las divisas y el tejido social se ven representados en una caficultura que mueve economía, desarrollo e inclusión.

Huila es cuna del café especial, el terruño del grano diferenciado y la región más juiciosa en la siembra del producto, por excelencia, emblemático del país. El Comité sabe que tiene el mejor bebestible, pero reconoce que igualmente aplicadas han sido las demás regiones caficultoras de donde sale un producto majestuoso y con el sello internacional de calidad en cafés suaves.

Huila es reconocido por los atributos y propiedades de su café, unos granos diferenciados, llenos de aroma y sabor, todo gracias al toque mágico que hace de su producto una experiencia única, consecuencia de un plus que llegó al departamento y a su caficultura para marcar el derrotero del éxito.

“Hay unos retos que surgen de unas incertidumbres, pero ante todo tenemos que ser capaces, salir adelante, insisto, dando respuestas a esto que se está acrecentando, obviamente hay que trabajar mancomunadamente con el propósito de darle sostenibilidad a una agricultura de lujo que debe seguir siendo rentable para el caficultor”, concluyó Jorge Enrique Montenegro Polanía.

*Tomado de: https://diariolaeconomia.com/tomemos-cafe/item/7013-suministro-de-fertilizantes-en-colombia-hasta-mayo-o-junio-montenegro.html

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