Inicio Nacional El dilema de la carne en Colombia

El dilema de la carne en Colombia

230
0
Compartir

Foto/eltiempo.com

Noticias Principales de Colombia y el Mundo - Noticias - ELTIEMPO.COM

La ganadería es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a nivel global, con un aporte importante a la deforestación, la degradación de suelos y la emisión de gases de efecto invernadero. Por eso, en un país como el nuestro, en el que cada colombiano consume al año un promedio de 18 kilos de carne, es un verdadero desafío encontrar caminos para avanzar hacia modelos de producción y consumo de carne que sean más sostenibles.

Este es un problema complejo. Si bien la producción ganadera ocupa casi 34 millones de hectáreas del territorio nacional —lo que ha implicado la transformación de ecosistemas estratégicos como bosques, páramos y humedales—, también se ha relacionado con procesos de conservación en zonas como las sabanas inundables de la Orinoquia, donde, gracias a las características de este ecosistema, al tipo de manejo de la ganadería y a una cultura llanera estrechamente ligada a esta actividad, se han podido conservar múltiples especies silvestres, incluido el jaguar.

No se trata simplemente de tomar una posición a favor o en contra de la actividad ganadera en Colombia: comer o no comer carne no debería ser la cuestión. Podemos empezar por preguntarnos cómo producir y comer carne en el país de manera más efectiva, equitativa y sostenible ayudando a conservar los ecosistemas estratégicos de los que dependemos todos.

El sector ambiental ha trabajado activamente en los últimos 20 años en proponer modelos ganaderos más sostenibles, que incluyen sistemas silvopastoriles, ganadería regenerativa y enfoques de conservación-producción, entre otros. Estos esfuerzos han vinculado recientemente a otros actores clave de la cadena que tienen un rol fundamental para movilizar el mercado hacia exigencias y reglas de compra más claras, y buscando entender cómo los flujos e inversiones del sector financiero pueden ser determinantes en esta transformación.

Nos enfrentamos a una multiplicidad de contextos, problemáticas asociadas, actores y desconexiones que valdría la pena tener en cuenta a la hora de discutir sobre la carne de res en este país.

Ante el reto que representan los 620.509 predios ganaderos registrados en el país y conseguir que la mayoría de los colombianos cambien sus hábitos de consumo, es fundamental vincular a procesadores, comercializadores, transformadores, financiadores y minoristas para acelerar el proceso de cambio hacia un mercado de carne sostenible. Este vínculo se plantea desde el fortalecimiento del rol de actores formales para así contar con una masa crítica de empresas que transformen sus estándares de compra, promuevan la producción sostenible de carne y proporcionen información clara y pública creíble que lleve a un punto de inflexión en el que la sostenibilidad se convierta en la norma.

Desde luego, es esencial tener en cuenta un eslabón clave en la cadena de procesos necesarios para desarrollar un modelo de ganadería sostenible: el consumidor, pues es este, en últimas, quien puede dirigir a los ganaderos hacia una producción más responsable. Nos enfrentamos a una multiplicidad de contextos, problemáticas asociadas, actores y desconexiones que valdría la pena tener en cuenta a la hora de discutir sobre la carne de res en este país. Tenemos suficiente información para no reducir el problema solo al consumo de carne. Así como tenemos evidencia de que necesitamos comer menos proteína animal y diversificar nuestra dieta, también empezamos a entender cuán necesario es alinear, reformar, implementar y formular políticas públicas integrales que habiliten las condiciones para una producción y consumo sostenible en Colombia.

Necesitamos plantear enfoques diferenciados en donde el mercado pueda promover modelos productivos en los que la ganadería hace aportes significativos a la conservación. Debe procurarse la reconversión de la actividad hacia una producción sostenible y regenerativa en los casos donde no se encuentre en conflicto de uso y contribuya a la restauración de áreas productivas. De igual forma, la ganadería debe asumir un rol cada vez más activo y claro para contribuir a detener la transformación y pérdida de ecosistemas naturales en donde la actividad es una amenaza directa a la biodiversidad. Y en todos estos casos, es preciso partir desde la cadena de valor, con compromisos claros y acciones transparentes, apoyando la movilización de recursos técnicos y financieros, y, finalmente, pero no menos importante, incluyendo a los consumidores, para quienes la cuestión debe estar más allá de comer o no comer carne.

CAMILA CAMMAERT
Coordinadora Sistemas Alimentarios Sostenibles, WWF

*Tomado de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/camila-cammaert/el-dilema-de-la-carne-en-colombia-columna-de-camila-cammaert-658954

Compartir