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La agricultura urbana ya tiene cosechas en Barranquilla

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La cosecha de pimentón es la que en estos momentos están recogiendo en las huertas caseras. FOTO:Leonardo Herrera Delgans

Archivo:NUEVO LOGO DE EL TIEMPO HD.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

La agricultura urbana es una iniciativa que cada día coge más fuerza en Barranquilla. Tanto que ahora se está convirtiendo en alternativa para que inmigrantes venezolanos y familias pobres de esta capital aprendan a cultivar sus propios alimentos y a vivir en paz.

Es así como en patios, terrazas, solares y hasta en azoteas se montan huertas caseras en las que se producen pepino, habichuela, cilantro, col, acelga, tomate, pimentón, además de frutas como la guayaba, maracuyá y el níspero, entre otras, que ya estén dando sus cosechas.

Denis Soler Díaz, de 60 años, asegura que nunca había probado la acelga. Ahora gracias a la huerta casera la tiene a la mano y la pude usar en las ensaladas. “Se revuelve con el pepino, ají pimentón y queda buena”, dice.

huertas Barranquilla

El padre Cirilus Swinne impulsa el proyecto de patios productivos en los barrios pobres de Barranquilla. Foto:Leonardo Herrera Delgans

Pero lo más atractivo de esta experiencia de desarrollo sostenible para grupos vulnerables de esta capital, en donde los cinturones de pobreza son cada día más largos como consecuencia de la llegada de inmigrantes, desplazados y el desempleo, es que está fortaleciendo la comunicación, el respeto y la solidaridad entre las familias que participan en estas iniciativas.

Por lo menos así lo entiende el padre Cirilus Swinne, quien impulsa el proyecto de patios productivos en el suroccidente de Barranquilla, y de manera puntual en las zonas donde hay más pobreza, como Villa Caracas, un asentamiento de venezolanos en que la siembra de verdura y hortalizas germinan en un proceso comunitario.Producir nuestra comida

El padre Cirilus arribó a Barranquilla en 1977, procedente de su natal Holanda y eligió quedarse en el barrio La Paz, en el suroccidente de esta capital, cumpliendo los lineamientos de los Camilos, que se destacan por dedicarse al cuidado de los enfermos, compromiso social y la labor pastoral.

Al hablar de lo patios productivos dice que se trata de un viejo anhelo. “Parto del tema por qué tenemos que comprar productos que vienen de Bogotá, Bucaramanga y que cuando hay paro no llegan. Cuando aquí mismo podemos producir”, dice este ‘holandés costeñizado’, de 75 años, a quien muchos no dudan en describirlo como el rostro de la filantropía.

huertas Barranquilla

El proyecto se beneficia a la población de Villa Caracas, La Paz y Los Olivos.Foto: Leonardo Herrera Delgans

El programa, que lleva unos seis meses, beneficia a 120 familias en el asentamiento de Villa Caracas, y los barrios La Paz y Los Olivos.

Para incentivar la iniciativa, el religioso utilizó el patio de una casa comunitaria para instalar una huerta experimental y mostrarle a la comunidad que no es cuento. “Mientras la gente no ve, no cree”.

Luego comenzó a capacitar a la comunidad con el apoyo de instructores del Sena y los técnicos de la oficina de Barranquilla Verde de la Alcaldía, entidad que además entregan semillas, sustrato y herramientas.

“Venimos trabajando en formar a nuestras comunidades con objetivo de garantizar la seguridad alimentaria a través del autoabastecimiento, y creación de unidades productivas que les permitan obtener recursos”, señaló la directora del Sena Atlántico, Jaqueline Rojas.

“garantizar la seguridad alimentaria a través del autoabastecimiento, y creación de unidades productivas que les permitan obtener recursos”

Pero el padre Cirulus mira el programa como un tema de apoyo a los inmigrantes. A través de las huertas genera la integración en los patios donde trabajan colombianos y venezolanos, que se ayudan, hablan, respetan y se colaboran.

Además, agrega, de solucionar el problema de la comida. “Producimos a dos niveles: el primero para el consumo propio y el segundo para intercambiar. Lo ideal es que esto permita que podamos llegar a una cooperativa, organización y podemos comercializar el producto”, sostiene.

Pero ya organizaciones como en el colegio de Ciudad Modesto, donde el rector apoya a los niños a cultivas yuca, pepino, habichuela, maracuyá, venden con los mismos estudiantes en sus barrios.El proyecto se busca expandir

El coordinador de este programa de patios productivos en el suroccidente de Barranquilla es Dony Hernández, un biólogo de la Universidad del Atlántico que trabaja con el padre Cirilus, quien explica que el proyecto apunta a conformar un circuito de agricultura urbana con los barrios involucrados.

Hernández asegura que, en el Ecoparque que se construye en el suroccidente, se tiene pensado utilizar media hectárea para desarrollar huertas caseras a mayor escala. Este plan ya cuenta con el apoyo del BID y la empresa española Ecosistemas Urbanos.

“Estamos formando a la gente a través de Barranquilla Verde y el Sena”, dice Hernández al señalar que los venezolanos han recibido el proyecto de una manera más abierta, con receptividad.

“La idea es hacer un proceso de cohesión social de integrar a los venezolanos inmigrantes con la comunidad de acogida, en este caso los barrios La Paz, Siete de Abril, Ciudad Modesto, Las Malvinas, Los Olivos, en la que viven”, sostiene.

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El proyecto apunta a conformar un circuito de agricultura urbana con los barrios involucrados. Foto:Leonardo Herrera Delgans Cultivando en un basurero

Villa Caracas es una invasión ubicada en una zona de barrancos del suroccidente de Barranquilla, que ha sido el lugar donde unas 500 familias de venezolanos y colombianos retornados del vecinos país han armado cambuches con plástico, pedazos de medara y cartón como vivienda.

Hasta el lugar llegó el ingeniero agrónomo Alberto de la Cruz, quien es instructor del Sena, para asesorar a unas 50 familias a que produzcan su comida.

“Esta tierra está muy contaminada, están sobre rellenos de basuras”, señala De la Cruz, para mostrar cuál ha sido su aporte. Aquí trabajan en contenedores, de cajas de madera, de cajas de icopor, de recipientes botellas plásticas. “Es donde les enseño que pueden tener sus hortalizas”, dice.

La directora del Sena en Atlántico destacó el manejo orgánico de los cultivos de estas huertas caseras, al señalar que se trabaja sobre suelos artificiales, teniendo en cuenta las condiciones de contaminación de este sector.

“Ellos aprenden el manejo de la agricultura limpia, orgánica. No se trabaja nada de agroquímicos, todos los fertilizantes son orgánicos, incluso fabrican compostaje usando sobre todo la cepa del guineo, del banano y del plátano que tienen bastante establecido en sus patios”, precisó Rojas.

“Esta tierra está muy contaminada, están sobre rellenos de basuras”

“Les enseñamos a producir compostaje y abono”, sostiene De la Cruz, al reconocer que muchas de estas personas tienen idea de cultivos y han sacado adelante la siembra de plátano, guineo cuatro filos, cítricos y hiervas medicinales.

Gracias a la intervención y tecnificación de estas huertas, hoy producen en tierra limpia y segura para la salud, alimentos que consumen e intercambian.Cultivo en las azoteas

Impulsando esta iniciativa de agricultura urbana se construyeron 12 camas con estibas reutilizadas, en una azotea del Hogar de Paso, en el centro de Barranquilla, donde asisten exhabitantes de la calle.

La idea es fortalecer la seguridad alimentaria de sus beneficiarios, en un proceso participativo. Allí se cultivan 25 especies de hortalizas y aromáticas que serán aprovechadas en el programa de alimentación interna y preparación de bebidas y medicina natural para jóvenes y adultos mayores.

“Con la inauguración de este primer huerto comunitario esperamos seguir brindándoles a los barranquilleros más oportunidades de vida saludable”, afirmó el director general de Barranquilla Verde, Henry Cáceres.

Con estos nuevos espacios se espera que los beneficiados, además de solucionar sus problemas de alimentación, interactúen más entre sí y puedan experimentar la agricultura urbana bajo la unión de esfuerzos, generando productos frescos y nutritivos cultivados y cosechados por ellos mismos.

“El único problema de Colombia es que hablamos el mismo idioma, pero no nos entendemos. Aquí queremos apoyarnos, entendernos, respetarnos y ayudarnos entre todos a ponernos de acuerdo”, puntualiza el padre Cirilus.

*Tomado de: https://www.eltiempo.com/colombia/barranquilla/asi-se-benefician-120-familias-de-barranquilla-con-las-huertas-caseras-639002

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