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Burros colombianos, genética que sigue cautivando el mercado global

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Foto/diariolaeconomia.com

Diario La Economía

Estos animales de gran utilidad en el desarrollo de la humanidad crecen como cría en Colombia, sin embargo, la base genética está en veremos por las exportaciones de pieles a China. Alarma.

El asno ha estado con el hombre prácticamente toda la vida, el jumento fue protagonista en muchos pasajes bíblicos del antiguo testamento, por ejemplo, Caín mató a su hermano Abel con una quijada de burro, a lomo de este équido fue transportada María a Belén cuando partió de Nazaret para alumbrar al pequeño Jesús, aunque ya hay versiones sobre una posible caravana en carreta.

El día del nacimiento en el Portal de Belén al Divino Niño lo acompañaron, aparte de sus progenitores, un buey, un caballo, un burro y una oveja que brindaron calor y robustecieron la reunión en aquel establo o pesebrera. Dice la historia que en el sitio igual hubo una gata con sus crías y desde luego palomas. El debate gira en torno al équido porque algunos sostienen que en ese sagrado sitio el asno era una mula por demás de mal comportamiento.

El también conocido y muy útil Equus africanus asinus, aparte de emblemático, resultó una herramienta vital en el desarrollo de la humanidad, pues la arqueología ubica su domesticación en los albores del quinto milenio. Durante siglos este animal fue determinante en la construcción, las labores agrícolas, el transporte e inclusive hizo parte de la logística en las guerras.

Nada más justo que un homenaje al asno, a ese cuadrúpedo noble, trabajador y leal que recorrió toda una vida con el ser humano hasta ofrecer mejores posibilidades que las normalmente conocidas, hoy los burros hacen parte del mejoramiento genético, de nuevos usos y de la producción de mulares de gran calidad y enorme servicio.

Los burros son originarios de África en donde fueron muy comunes en Nubia y Somalia, el Equus Asinus tiene sus raíces genéticas en el asno salvaje del Norte de áfrica. Igual hubo especies asnales en Asia, continente que los vio evolucionar en distintas razas, Sirio, Kulan, Kiang y Onagro. Algunos expertos en el tema dicen que el burro fue domesticado hace más de 6.000 años, cuando se le vio un enorme potencial en distintas labores, básicamente en carga y trabajos de máxima exigencia en fuerza.

Una vez domesticado el asno fue llamado burro, pero igual la especie de dromedario perisodáctilo, es decir un mamífero de tamaño medio o grande, herbívoro, con dedos desiguales blindados por una pezuña, característica que comparte con caballos, cebras, rinocerontes y tapires. El burro hace parte de los équidos, animales con un dedo único recubierto en cada extremidad de una pezuña ancha como ya se explicó.

En los tiempos de la ruta de la seda cuando se viajaba con mercancía desde las tierras del Pacífico hasta el Mediterráneo, el burro era un animal muy usado en el tiro y movimiento de carretas. En esas duras travesías los jumentos terminaban cruzándose con asnos silvestres lo que explica la pluralidad de razas.

Son varios los estudios sobre el asno, pero una investigación hecha en la Universidad de Barcelona por diferentes científicos concluye luego de un análisis de ADN mitocondrial, que el asno salvaje apareció en África hace 10.000 años, empero los tratados ubican a los caballos y a los burros como especies domésticas desde hace 5.000 años aproximadamente, por unos hallazgos arqueológicos hechos en Egipto.

Los seres humanos con anatomía moderna, mejor conocidos como Homo Sapiens surgieron hace unos 200.000 o 300.000 años y después de tanto trasegar encontraron en el asno una ayuda incondicional, vital y clave para los retos que traía implícita la evolución.

El periodo neolítico que arrancó entre el 6.000 y el 4.000 antes de cristo, fue trascendental en el inicio de una sociedad agrícola que sembró alimentos y domesticó animales, algunos creen que el burro fue el primer animal en ser domesticado, pues inicialmente era cazado por su carne, pero al notar mansedumbre el ser humano lo fue amoldando a nuevas labores. Algunos sostienen que, con el perro, el asno entró en el álbum familiar como pionero de los amigos del hombre.

El burro no es un animal cualquiera en el proceso de avance de la raza humana, participó activamente en las sociedades agrícolas del Nilo, en donde ocupa un lugar especial al lado de ovinos y bovinos, lo propio hizo en Asia y marcó toda una historia en el descubrimiento de América, ya que, al llegar al Nuevo Mundo en 1495, fue esencial en un reto gigante llamado América. 

En principio Cristóbal Colón trajo a las desafiantes tierras americanas cuatro machos asnales y dos hembras, un inicio apasionante del crecimiento del burro en las nuevas sociedades occidentales.

Abordar el tema de burros actualmente involucra dos connotaciones, una muy alegre que tiene que ver con cría y mejoramiento genético, la otra es macabra, la extinción de asnos para suplir la demanda china de cuero de donde sale el espeluznante ejiao, una medicina gelatinosa obtenida a partir de la epidermis del cuadrúpedo, a la cual le suman incontables beneficios como el potenciamiento sexual, suplemento para atacar la anemia, retraso del envejecimiento y otros favores medicinales entre los que se adicionan el paliar los efectos de los tratamientos contra el cáncer, ya que hace llevable la quimioterapia.

En fin, hablar de asnos es todo un reto porque deben destacarse los atributos de la especie y el acompañamiento a los seres humanos durante siglos, pero igual una sistemática desaparición de burros que empieza a impactar una población de 50 millones de pollinos en el mundo según datos estadísticos de 2020.

La demanda es tan grande que se hace necesario suplir el mercado del ejiao con por lo menos 4.8 o 5 millones de pieles anuales. A tal grado llegó a crecer el mercado que hubo países en donde fueron autorizados mataderos para exportar asnos con sus respectivos derivados, una víctima más de la medicina china y unas creencias que se llevan por delante fauna y flora sin recato alguno.

Colombia no es ajena al problema y por ello en la Costa Norte en donde está la base genética asnal, la disminución de asnos es preocupante porque los han matado para vender su carne y claro está, su apreciada y cotizada piel.

Colombianos que hacen gala del burro como especie

Afortunadamente Colombia ha cultivado de manera venturosa, un prestigio en la cría de caballos y así mismo en el mejoramiento genético de asnales y por ende una producción de mulas de gran condición. No hay un sitio en el mundo en donde no se hable de los equinos cafeteros y últimamente hay una fama sumamente bien ganada con el realce de las razas de pollinos, todo un recorrido o periplo por el globo para identificar los mejores linajes.

Ovidio Osorio

En Charla con Diariolaeconomia.com, el propietario del criadero Villa Luz Ovidio Osorio, indicó que Colombia viene haciendo un trabajo tan aplomado y juicioso en mejoramiento genético que hoy exporta mulas y asnos a diversas partes del mundo.

Villa Luz ha exportado asnos a Venezuela, República Dominicana, Ecuador y México, igual maneja un portafolio en mulares bastante llamativo por todo el concepto que el criadero aplica en calidad y condición de los animales. El trabajo adelantado en mejoramiento, partiendo de burros con inmensas cualidades es reconocido en Colombia y por fuera de ella.

“Yo soy mulero de toda la vida, llevo más de 80 años en esta labor, soy un hombre que nació en el campo, hijo de un padre que fue finquero, moledor y arriero, entonces cuando llegué a este mundo traía sangre de mulero y por eso llevo ocho décadas largas en este oficio, entre otras cosas porque tengo una edad que supera las ochenta primaveras”, comentó el fundador del criadero Villa Luz.

Don Ovidio viene de una saga de excelentes productores de mulas, su señor padre fue un experto y reconocido criador de este tipo de híbrido, por eso insiste que lleva más de ochenta años en el oficio y 30 como burrero, pues si bien su pasión son las mulas mejoradas genéticamente, sabe que solo con buenos burros, el resultado en cruce es sencillamente espectacular.

Osorio lidió con mulas desde los años 40, en momentos en que la infraestructura era mínima y la única opción eran los animales de tiro, silla y fuerza. Al dedicarse con toda disciplina a los negocios, estuvo por largo rato en la ciudad, pero en la década de los 80 retoma su trabajo como criador de mulas.

En ese momento, los híbridos ya no eran usados para el transporte, motivo por el cual se dedicó a criar mulas de gama alta, es decir équidos de paso fino, suaves y óptimas para cabalgar y disfrutar de un buen paseo. En 1995, pensando en perfeccionar la calidad de las mulas, Osorio se empecinó en mejorar la alzada de los burros, porque el asno criollo tiene como particularidad su muy baja estatura. En ese tiempo este afamado criador adquirió un gran reproductor asnal al notar que el animal estaba dando el material genético ideal para la mula de silla, enorme gusto de don Ovidio, porque se desplaza por laterales o lo que se conoce como paso fino colombiano.

El burro había preñado unas yeguas de las que salieron seis mulas de inmejorable característica. 1995 fue clave en el criadero Villa Luz porque fue cuando Ovidio Osorio, compró al siempre recordado Cosaco.

Ya en el año 2000, el experto puso en marcha un programa para multiplicar la genética asnal al tremendo reproductor, tarea que conllevó a caminar por seis departamentos colombianos buscando burras con cualidades y características puntuales para que fueran las madres del inolvidable Cosaco.

“Después de mucho recorrer y adquirir hembras fue posible multiplicar la genética de Cosaco de Villa Luz. La compra fue larga en vista que demando medio día y la celebración del negocio se hizo con dos botellas de whisky Sello Negro. Pasó de todo porque inclusive hubo diferencias entre padre e hijos por la venta de Cosaco, esa es una historia larga, el propietario del reproductor me pidió cinco veces más de lo que valía el burro, cada vez que yo le subía dos millones, el cogía el vaso y me decía brindemos, esa era su parcial respuesta. Al final tomé la copa y le dije don Jairo Posada, brindemos que le voy a comprar a Cosaco, no me rebajó ni un centavo, pero igual hicimos la operación que fue de 20 millones de pesos en 1995, un platal”, comentó el señor Ovidio Osorio.

La historia es realmente extensa, a los 15 días del negocio, Osorio se encontró con un conocido en la Feria de Ganados de Medellín y le dijo con asombro que, si habían vendido a Cosaco, igual preguntó si había valido 20 millones de pesos, a lo que el criador le respondió, “sí señor”. Acto seguido, el amigo le dijo que al pretendido burro lo había comprado un mafioso, un loco o un bobo. A eso el mulero indicó, a Cosaco lo compró un hombre que no es mafioso, lo adquirió un hombre que no es loco, y lo consiguió un hombre que posiblemente sí es bobo, “yo fui quién compró a Cosaco”.

Después de ofrecer excusas y llevar un color rojizo a su cara, se fue el amigo totalmente apenado, eso sí, antes de escuchar una frase que lo terminó de impactar, “yo si había escuchado que Ovidio Osorio era bobo”.

Cosaco de Villa Luz tiene historia dentro y fuera de Colombia como el gran reproductor asnal en las últimas décadas y lo interesante de todo es que la historia seguirá. Este ejemplar nació en Titiribí, Antioquia, la llamada “capital mundial de la mula de silla y de paso fino”.

CaroloEl hijo de Cosaco que recibió todo el potencial genético y andares en sus hijos mulares fue Carolo, igualmente natural de la tierra del cacique Titiribí. El nieto que está transmitiendo hoy esa herencia de paso fino en los mulares se llama Bartolo, también del mismo célebre y emblemático pueblo.

Cuando se habla de seguir con la historia, es cierto, hay todo el asidero, ya que Cosaco tuvo 27 hijos en el Criadero Villa Luz, y 25 hijas de manera adicional. Los descendientes del acreditado semental están en plena reproducción y con los mejores resultados.

“A la fecha he vendido 46 machos, nietos de Cosaco, más los que vienen en camino, ya que los hijos del recordado burro igual son excelentes reproductores al igual que sus hijas, ellas están alumbrando los nietos del mismo asno”, afirmó el señor Osorio.

Para no ir tan lejos, Cosaco de Villa Luz ha sido el mejor reproductor asnal de todos los tiempos, en 1997, merecidamente declarado jefe de Raza. Este ejemplar fue el que más mulas de pista dejó como legado genético en el país. Por su parte los hijos asnales del gran burro demostraron una comprobada habilidad a la hora de transmitir sus genes.

Al auscultar los ancestros de Cosaco, Osorio encontró que el padre del reproductor había sido adquirido en Chiquinquirá, Boyacá, por un empresario de Medellín que cerró el negocio con unos comerciantes de apellido Mateos, el asunto de la calidad en el asno no fue fortuito, por cuanto esos hombres de negocios además de todo eran importadores y criadores de equinos y asnales.

El burro de color alazán que más tarde fue el padre de Cosaco, se quedó en un gran interrogante porque sus dueños iniciales fallecieron, no se supo de más descendencia, pero como la vida trae sus sorpresas Cosaco venía dotado genéticamente y caso opuesto a su padre, dejó una enorme familia, toda de andar lateral en mulares y asnales.

Hace unos días en la población de Venecia, zona cafetera de Antioquia don Ovidio Osorio presentó en una exposición cuatro nietas de Cosaco, hijas de sus hijos y cuatro nietas hijas de sus hijas, esa, dijo el criador, fue una muy bella presentación, porque el público se deleitó con animales de muy buen andar.

En el mundo de las mulas y los asnos el ojo avizor es determinante, pero en opinión de Osorio, esa cualidad debe ir acompañada de pasión, paciencia y amor.

Al hablar de la historia del Asno, el conocedor Ovidio Osorio, indicó que no hay precisión de los años que el hombre lleva acompañado por el burro, no hay conocimiento del momento en el que el hombre entró a la selva y se encontró con el único animal que no le huyó, ese que no intentó picarlo, morderlo o matarlo. Todos los animales les temían a los seres humanos, cuando no eran un peligro por contagio, lo eran porque había depredadores que sumaban personas al menú. El único que se acercó a la especie humana fue el asno.

Hay estudios, anotó el experto, que hablan de equinos que empezaron a evolucionar hace 55 millones de años y que hace dos millones de años el équido tenía un fenotipo muy parecido al de hoy. Más allá del tiempo, agregó, fue afortunado que el hombre pudiera encontrase con el burro.

El burro doméstico o africano de gran mansedumbre que se hizo amigo del hombre hace miles de años, tiene fama por su aguante, templanza, resistencia, rusticidad y buena salud. Ese animal durante siglos fue vital en la vida de los seres humanos porque transportó gente, ayudó en la agricultura, fue clave en la construcción y en los grandes desarrollos. Ese burro le ha prestado inconmensurables servicios a todo el mundo, es un cuadrúpedo con el que hay una estimable deuda de gratitud.

El tema del mejoramiento genético en los burros es una práctica nueva y el inquieto Ovidio que admira y ama las mulas concluyó que los mulares tenían que seguir creciendo en calidad, alzada y paso, una tarea que solo era posible optimizando los asnos.

Buscando mezclar la raza de Cosaco con otros burros, el criador fue a nueve países en donde conoció todo tipo de especies asnales. Visitó en ese propósito, Brasil, Italia, España, acudió a las regiones en donde están los jumentos más afamados, el catalán y el andaluz. Al volver a Brasil optó por una raza que tuvo un mejoramiento genético de 99 años en dos personas, el burro Pega.

Actualmente la genética de Cosaco se cruza con la raza Pega mostrando resultados por encima de la expectativa y optimizando características en asnales.

La raza Mamut, dijo Osorio, de la que se puede hablar de fenotipo y genotipo viene del burro catan. Después de la guerra de independencia en Estados Unidos en 1783, cuando el presidente George Washington ahonda en las actividades agropecuarias en su finca ubicada en Mount Vernon, Virginia, sigue con una inquietud, criar mulas en sus predios para aumentar la competitividad y la productividad, solo que tenía un capricho, soñaba con mulas españolas.

Para ese fin tenía en mente un burro garañón, raza asnal de Zamora, de tanto valor que la corona en España prohibía so pena de muerte su venta al exterior. El burro de Washington llegó tras recurrentes insistencias a sus tierras, no por el permiso real que se exigía, sino por obsequio de Carlos III. Según los historiadores el barco que transportaba el anhelado jumento salió del puerto de Bilbao en 1785, en principio fueron dos ejemplares de gran condición, pero un huracán acabó con la vida de uno de los asnos en pleno viaje.

Finalmente, el expresidente Washington cruzó el burro garañón con yeguas y así se originaron mulas de visible calidad, con una base genética española, una innovación en raza, pues en Estados Unidos las mulas ya existían. En ese mejoramiento estaban unas burras maltesas que el marqués de la Fayette le había enviado al líder estadounidense.

El burro mamut americano es el resultado del cruzamiento entre el elevado número de razas asnales importadas entre los siglos XVIII y XIX. George Washington y el empresario Henry Clay, desarrollaron este tipo de raza y se consideran los creadores del enorme y fuerte animal que terminó siendo un asno americano, desarrollado en Estados Unidos, con unos atributos envidiables para la producción de mulas con mayor fuerza, decisivas en las explotaciones agrícolas, en minería, transporte y el traslado de enseres.

En ese experimento para lograr la raza Mamut, fueron utilizados genéticamente varios linajes de burro, entre ellos el maltés, poitou, andaluz, mallorquín y desde luego el catalán. Entre los burros importados venía de España un asno catalán, de enorme condición llamado Mamut que terminó siendo un gran reproductor y mejorador de la raza.

En genética todo es posible y a la fecha se están produciendo mulas con caballos gigantes tipo percherón, igual unos burros de gran tamaño, fruto de programar altura en una raza, un asunto demorado, puesto que un burro tarda entre 12 y 13 meses para nacer, crece hasta los 30 o 40 meses, pero hay que esperar a que tenga 75 u 80 meses para que logre el robustecimiento normal del equino. Es así como a los siete u ocho años el ejemplar ya estará fuerte, vigoroso, gordo y grande.

Colombia ganó terreno en genética, burros y mulas: Asmulares

Luis Horacio VélezEl experto y juez nacional de equinos muy conocedor del tema asnal Luis Horacio Vélez, también dialogó con Diariolaeconomia.com, y aseguró que el desarrollo de todos los países y de los pueblos antiguos europeos, asiáticos, así como la colonización africana fue hecho a lomo de burro y mula. En esos tiempos hubo un proceso de hibridación con caballos del viejo mundo.

Algo ya sabido es que en América los asnos llegaron con el descubrimiento y eran animales como los que hoy quedan en la Costa Norte colombiana, de talla pequeña, eso sí de gran potencia. Después aumentó el comercio de burros y llegaron al continente razas más grandes y de cualidad como andaluz, zamorano, Mamut y otros que fueron útiles en las conquistas del imperio romano.

Los burros eran claves en la parte logística, ya que en ellos viajaban los elementos de guerra y los víveres para darles alimento a las tropas. En esa época los caballos, por su velocidad, eran usados para otros menesteres y trabajos menos pesados.

En la Asociación Colombiana de Criadores de Asnales y Mulares, Asmulares, una agrupación dedicada al fomento mular y en donde Vélez hace parte de la junta directiva, hay todo un trabajo trazado y el gremio se afianzó como promotor de asnos y mulas con proyección a nivel internacional.

En América, explicó el directivo, hay países con un alto grado de desarrollo genético como es el caso de Estados Unidos y Brasil, dueños de grandes eventos y de una genética admirable en mulas a partir de burros fuertemente mejorados que entran a formar parte de la oferta exportable. Brasil, por ejemplo, tiene un requerimiento de más de 1.000 mulares al año con destino China, igual vende Estados Unidos, una pasarela de linaje e historia expresada en asnos.

La mula, producto de un buen burro o una buena burra independiente de aportar fuerza de trabajo en las grandes producciones agrícolas y de servir inclusive de medio de transporte en zonas alejadas, igual es utilizada en tratamientos terapéuticos, así como en turismo y distracción.

Según el versado, se equivoca gravemente quien dice que la mula es obsoleta, pues caso opuesto el híbrido está de moda a tal punto que en ecoturismo son el gran atractivo al punto que los extranjeros disfrutan del generoso paisaje colombiano montando una mula con alto grado de mejoramiento genético, totalmente apreciable en la talla.

La mula por su temperamento produce tranquilidad y confianza a quien la conduce, lo que explica el por qué en ecoturismo es muy demandada y no así el caballo, entre otras cosas porque la especie mular encarna paisaje, historia, desarrollo y café, no en vano Conchita fue tomada como ícono de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.

Todo ese desarrollo en mulas es posible, aseveró Vélez con unos burros de calidad, debidamente optimizados y con cruzamientos apropiados. Dijo que Colombia tiene en promedio unas diez razas de asno, de las más populares del total de 30 que hay en el mundo.

“En la reglamentación que estamos adelantando en Asmulares, hemos creado una categoría especial que no existe para la actual federación y son mulares de recreación-turismo, con los cuales la gente, experta o inexperta pueda salir a una competencia montados en unos ejemplares con connotaciones diferentes a las mulas de silla que se ven en pista normalmente, animales briosos, esta categoría tiene que ver con equinos más tranquilos y pasivos con muy buen bagaje e inmejorable presentación. El sector está creciendo exponencialmente porque muchas empresas están dedicadas al ecoturismo, pero única y exclusivamente a lomo de mula”, especificó el señor Vélez.

Este tipo de mula es muy segura porque brinda garantías en terrenos escarpados, lo cual permite disfrutar un paseo, la mula en las zonas de recreación es bastante popular y con las dificultades económicas del planeta, es un ejemplar a considerar para la finca y las actividades turísticas.

En Colombia igual hay avances significativos, lo cual es perceptible en las ferias de asnales y mulares en donde la calidad, potencia y belleza saltan gratamente a la vista, igual es notoria la mansedumbre y la seguridad que no brinda el caballo.

El muy amable Luis Horacio Vélez, evocó sus años mozos cuando en la casa hubo mulas de buen andar, lo que considera todo un privilegio, era la década del 70 y su familia llegó a tener el burro más polifacético, Llanoviejo, otro enorme orgullo porque en la Feria de las Flores de Medellín, puso en pista 16 mulas hijas cuando eran 18 las que estaban en competencia.

“En la casa tuvimos ejemplares mulares de altísima calidad y ese burro fue esencial en mi trabajo porque cada vez que juzgo asnos me inspiro en él, era un animal con calidad, fuerza, belleza y cualidades. Produjo mulas espectaculares, mansas y bien caminadas, ese burro en mi opinión era lo más representativo. Soy juez de equinos hace más de 32 años y siempre me llega al recuerdo Llanoviejo, es por eso que en Asmulares queremos producir asnos iguales al que le refiero. Hay productores muy importantes como don Ovidio Osorio, Jorge Mario Mejía, Germán Vélez y otros que están posiblemente en el anonimato, pero que sacan de sus criaderos burros de muy buenos atributos y características”, dijo el experto.

El burro, no es un animal cualquiera, tiene inteligencia

Si con un animal se ha cometido tremenda injusticia es con el burro, durante siglos se le maltrató, se le miró con desdén y fue duramente señalado. En tiempos de Abraham la ley lo tachaba como inmundo. Se hizo más popular cuando le habló a al profeta Balaam, mejor cuando le reclamó por salvar su vida.

Los burros generalmente son pacientes, tercos y por momentos lentos, sin embargo, los estudios hechos lo catalogan como un animal de reconocida inteligencia, a tal punto que lo equiparan en astucia con ratas, cerdos y perros.

En el mundo antiguo el burro fue de gran valía, quienes lo conocieron al detalle apreciaron su compañía y el aporte que el asno hacía a la sociedad. Este solípedo fue adquirido de manera importante por su nobleza y el bajo consumo de alimento. Los griegos y los romanos tomaron el perfil del burro como ejemplo de virtud.
Paradójicamente es en la Roma de los césares en donde se usa el término asno como el primer insulto, una manera equivocada de llamar a alguien bruto. Algunos en el imperio describieron al burro como testarudo y estúpido, un error histórico que demostró la realidad del humano acelerado, desinformado e imbécil.

“Don Alberto Uribe, padre del presidente Álvaro Uribe Vélez, muy de la historia agropecuaria colombiana y apegado a la cría de caballos, decía que una persona ni con las mulas ni con los burros se podía meter porque eran mucho más inteligentes que la gente. Tuve el privilegio de conocer a don Alberto Uribe en persona y era un hombre de mil anécdotas, fue juez de caballos, tenía unas salidas impresionantes muy de la vida diaria que se hacían ideales por el repentismo y la cualidad extraordinaria de encontrar respuestas para todo”, puntualizó don Luis Horacio Vélez.

Los burros son un patrimonio y no debe extinguirse

Retomando el origen del burro costeño, el conocedor dijo que este tiene sus raíces en Italia, más exactamente de Nápoles en el sur del país europeo. Esos équidos, añadió el invitado, es de una rusticidad admirable sin dejar apartar su increíble capacidad de carga y trabajo. Es un acompañante ideal, apuntó, aguantan hambre con el dueño y están siempre en las buenas y en las malas. El burro costeño es el verdadero burro criollo colombiano con cédula napolitana en sus inicios, totalmente lleno de nobleza y mansedumbre.

Según Asmulares más del 90 por ciento de los tenedores de asnales y mulares son personas de estratos muy bajos y por ello se busca rescatar unas cualidades sintetizadas en burros. El trabajo es todo, pero la asociación busca concientizar a la gente para que no sacrifique estos ejemplares destinados a la fabricación de embutidos o para vender su piel a China, se trata de un patrimonio nacional que no puede desaparecer.

Ni la tecnología ni las motos han acabado con el burro, precisó que hay zonas alejadas con terrenos extremadamente escarpados en donde solamente llegan burros y mulas como pasa con los pueblos de las montañas de Boyacá y Santander, por citar algunas regiones.

La ampliación del canal de panamá se hizo a lomo de mula y por eso fueron llevadas para la misión 200 mulares de Cañasgordas, Antioquia, muy apropiadas para transportar equipo y maquinaria.

Para seguir con mulas de calidad hay que programar genéticamente los burros y de esa manera obtener ejemplares de la mejor aptitud y con las más envidiables particularidades. La agricultura, expuso Vélez, sigue dependiendo de la mula para sacar las cosechas como pasa con el café, el maíz, las frutas, la papa, la panela y otros productos sembrados en zonas apartadas.

La tradición legendaria de los arrieros afirmó, merece todo el reconocimiento y agradecimiento, ya que el país logró salir adelante gracias a las recuas dirigidas por personas idóneas y muy comprometidas.

Asmulares reconoce que su filosofía es animalista y en defensa de los equinos, asnales y mulares, por cuanto considera que estos semovientes al servicio del hombre deben ser tratados de manera racional y con el mayor respeto, un vínculo que dignifique la vida de unos cuadrúpedos que han estado desde siempre construyendo pueblos, economías y sociedad. Hay familias que dependen para su supervivencia del siempre dispuesto lomo de la mula.

Hoy el país urge de un inventario y de unas políticas que coadyuven con el mejoramiento de las razas y el rescate de los burros criollos. En este momento, el 90 por ciento de los colombianos no saben a dónde van a parar esas mulas, qué trato reciben y como son asistidas realmente. La idea es que los animales usados para la economía familiar estén en muy buenas condiciones, algo que incluye los bueyes en los que la asociación está incursionando.

El mundo debe recuperar las poblaciones de burros, porque está de por medio una base genética importantísima, además porque asnos y mulas son esenciales en el desarrollo rural y en el acompañamiento eficiente que ha tenido el hombre. Cómo olvidar el papel de estos animales antes de la llegada del ferrocarril y su aporte en el crecimiento económico con unas rutas insólitas por donde solamente ellos transitaban.

En asnales y mulares hay un abandono total por parte del estado y por ello ante la deuda con los nobles animales, sería bueno dar inicio al rescate de estas especies que construyeron país y abrieron el camino de las oportunidades, lo cual incluye la colonización antioqueña, todo en medio de anécdotas, trabajo y sacrificio.

Desde hace muchos siglos el burro fue domesticado, usándosele como bestia de carga. Eran otros los tiempos en que se sabía diferenciar el burro de la mula. Como particularidad y retomando la inteligencia del burro, este es el único animal que sabe de dónde viene y para dónde va. Colombia importó asnos de enorme calidad como zamorano, andaluces mejorados y otros de excepcional cualidad genética, permitiendo unos espectaculares cruces.

Cabe anotar para quienes no conocen el tema, que del cruzamiento del burro con yegua sale la mula y del caballo con burra, resulta el burdégano.

En este momento Colombia, vende genética, pero concita el interés de los turistas que vienen de diversas partes del mundo a disfrutar de la Colombia rural a lomo de mula, un valor agregado que sigue creciendo y optimizándose.

Un burro de buena calidad puede costar 20 millones de pesos, pero hay trabajos impresionantes con ejemplares que pueden superar de lejos los 30 millones de pesos por cabeza. Hay animales también muy económicos, pero no de la calidad esperada.

Hoy los burros han adquirido una importancia adicional ya que la leche de burra se perfila como una explotación agropecuaria de mucho éxito por cuanto los conocedores aseguran que este alimento aparte de brindar protección inmunológica, podría reducir los accidentes cardiovasculares. A la fecha, las burras son ordeñadas en España, Serbia y otros países europeos, al igual que Bolivia para el caso de América Latina. El queso producido con este tipo de leche, más conocido como pule es el más caro del mundo, por cuanto un kilo cuesta 1.260 euros en promedio, como quien dice, a través del asno, empieza a abrirse otra línea de negocio, no en vano un litro de leche está tasado en 44 dólares.

Este homenaje al burro resultó interesante por todas las connotaciones que el tema por sí mismo tiene. Finalmente hay que decir que Jesús escogió al asno para hacer su entrada triunfal en Jerusalén, ello por su nobleza y por la admiración que el jumento causó en el hijo de Dios humanado. 

*Tomado de: https://diariolaeconomia.com/notas-de-la-finca/item/6736-burros-colombianos-genetica-que-sigue-cautivando-el-mercado-global.html

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