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Para frenar quiebra rural, es urgente renegociar los TLC: Analac

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Foto/imágen de Manolo Franco en Pixabay

Diario La Economía

Los productores de leche aseguran que están dispuestos a dar la batalla porque el sector lácteo ha logrado altos niveles de competitividad y reconocimiento.

Los productores colombianos de leche reiteraron la petición de revisar y renegociar los tratados de libre comercio, TLC, al considerar que el campo que fue arrasado por la apertura económica de 1991, hoy está herido de consideración con unos convenios que tan solo les sirvieron a los campesinos de Estados Unidos y Europa.

Sobre las importaciones de leche, los productores aseguraron que este año no ha ingresado un volumen importante porque el dólar esta caro al igual que el nutritivo líquido, es decir, la devaluación contuvo la internación del alimento versus el escenario de 2020.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Asociación Nacional de Productores de Leche, ANALAC, Javier Ardila Mateus, expuso que renegociar los TLC es urgente porque no hay otra alternativa, más en momentos en que los importadores y exportadores de leche están en la industria, una desventaja terrible para los productores.

En la pasada audiencia con el Gobierno en la que se abordó el tema de la leche, la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, que representa a los grandes importadores y exportadores de leche como Nutresa y los poderosos del mercado, básicamente importadores, contrataron a la firma Araujo Ibarra, un bufete fuerte en asesoría legal que al conocer al detalle el acuerdo comercial con Estados Unidos, dieron todas las orientaciones para salir adelante con sus clientes.

Por costos, no toda la cadena de la leche tiene acceso a los mismos abogados ya que Fedecoleche quiso montar un derecho comercial o una salvaguarda hace cinco años, y el costo era entre 200 y 300 millones de pesos. Ese bufete que participó en la audiencia pública defendió los intereses tanto de importadores como de exportadores de leche. La pelea con la industria, expresó Ardila es literalmente de tigre con burro amarrado. Indicó que espera que haya voluntad al interior del Estado colombiano porque ante la magnitud del problema en la ruralidad y por los efectos devastadores de los TLC, no debe descargarse tamaña responsabilidad en un gobierno.

Javier Ardila Mateus

“Yo no veo otra opción, y si no hay voluntad política de parte del Estado, los productores agrícolas y pecuarios vamos a estar en una situación muy complicada, sobre todo porque en las reuniones privadas, el presidente de Fedegan les dice a los ganadores que no hay que fregar más con la leche porque esa actividad de ordeño se va a acabar y lo único que quedara es ganado para ceba. Esa frase del final de la lechería desmoraliza a cualquiera dentro del gremio, pero nos toca aferrarnos a un activo ganadero que conocemos y queremos”, puntualizó el señor Ardila Mateus.

El problema, agregó el directivo, es que, si la leche se acaba, habrá un problema económico y social de grandes magnitudes porque hay empresas, así como cooperativas consolidadas que tendrían que desaparecer de la noche a la mañana, y miles de empleos que, al perderse, dejará más gente desocupada, sin ingreso y con sus familias a la deriva. Aseguró que ponerle los Santos Oleos al sector tendrá implicaciones supremamente agudas porque si bien se deduce una bancarrota y unas pérdidas medidas en marcas, inversiones y años de tradición, igual bajar la persiana conlleva a dejar mucha gente en la calle.

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Expuso que sería muy dura la situación de empresas como Alpina, fundada en 1945, la Alquería, erigida en 1959, El Pomar, una empresa que opera desde 1953, Leche El Recreo, con actividad desde 1971, Colanta, la cooperativa que inició labores en la población de Donmatias, Antioquia en 1964, Coolechera vigente desde 1933 o Lechesan, una empresa que arrancó hace 50 años con las pesadas botellas de vidrio, por citar unos ejemplos. Toda una historia de emprendimiento, transformación e innovación.

En opinión del experto, la rentabilidad de la leche es generalmente mucho más alta que la de ganado de carne que para tener tranquilidad financiera debe operar en fincas de 2.000, 3.000 y 4.000 novillos como mínimo, una producción de extensión y silvopastoril. Explicó que en una lechería especializada la rentabilidad la brinda la leche y no el ganado de engorde.

“Hace unos años hice un simulacro y el ejercicio era pasarme de leche a carne y la verdad, por ningún lado me salían las cuentas. La ganadería de carne desde luego ofrece rentabilidad, pero tiene el inconveniente que no tiene flujo de caja para cubrir todos los gastos que demanda una producción lechera con altos estándares”, dijo el Gerente General de Analac.

El problema del TLC con Estados Unidos y quedó demostrado, es que todo lo que se le concedió al primero, marca la ruta de las siguientes negociaciones. Por decir algo, aclaró, sí con Estados Unidos se acordó libre acceso, libre mercado, desgravación automática y otras concesiones, a eso mismo tiene derecho la Unión Europea, porque el país ya pactó un TLC.

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Hace tres años en México, señaló el Gerente General de ANALAC, el entonces presidente ejecutivo de Asoleche y hoy también presidente ejecutivo de PorkColombia, Jeffrey Fajardo López, quién fue negociador por el país en el tema de autopartes reconoció que en ese capítulo le fue muy bien, pero en leche y carne no había nada y lo grave del pacto con los norteamericanos es que a todo se le dijo sí.

En el actual mandato, precisó, tiempo no hay para eso, y menos maniobra, le corresponderá al próximo Presidente de la República y al Estado como un todo asumir el reto de pedir una renegociación que a todas luces fue desfavorable para Colombia, pues no puede ser consecuente un compromiso en el que se habla de perdedores.

Por otro lado, anotó, el estado viene saliendo con una cascada de normas y regulaciones que dificultan el trabajo rural, verbigracia, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y otros entes que le piden al productor colombiano que sea eficiente y haga las cosas bien, incluyendo nómina electrónica, una medida para cazar a los que ya están cazados.

“Ese empresario que es legal, que cumple con la ley, quien paga nómina y hace todo al derecho, no necesita palos en la rueda. La pregunta es, ¿quién evade compromisos, no paga nómina y le hace el quite a los parafiscales, ese personaje estará interesado en manejar nómina electrónica? Aquí en Colombia son felices cazando en el zoológico. Optan por auditar a Alpina, Colanta, la Alquería, empresas que tienen que contratar más personal para atender los nuevos requerimientos en medio de la estrechez económica. Un trabajador llega y se le paga el festivo, la hora extra, el dominical y el compensatorio para que al final del mes le llegue un salario de 1.2 o 1.3 millones de pesos, hoy con la Ley, que solo exige ocho horas diarias por empleado, se obliga a la finca a contratar otra persona para que le haga el trabajo al individuo que bajará sus ingresos de 1.3 millones a 900 mil pesos, un golpe fuerte e injusto para quien se esfuerza, un trabajador menos para el campo que encuentra mejor ingreso con Familias en Acción, en ese escenario le va muchísimo mejor”, especificó Ardila.

Un punto que dejó claro el Gerente general de ANALAC es que, si no hay acción, la lechería no va a desaparecer en Colombia, descartó el extremismo o el punto final de una actividad de vieja data. Sostuvo que perfectamente puede descartarse el contexto dramático en donde los días están contados porque la industria necesitará leche líquida y fluida para poder seguir haciendo los productos o derivados lácteos. En muchos procesos, la industria va a requerir leche nacional de calidad. Par el vocero, si bien es cierto que habrá impacto, el sector no se va a acabar.

El problema, adicionó, es que el ganadero terminará apretado porque la industria impondrá sus condiciones ya que tendrán una posición mucho más dominante que la que tienen actualmente.

Insistió que habrá dificultad en esos productores que dejaron de ser agricultores que sembraban maíz y ya no hay maíz, cultivaban trigo y ese cereal se esfumo, apostaban por cebada y la apertura la sacó, cosecharon sorgo y este quedó borrado de los campos, otros sembraron algodón y se acabó la actividad algodonera, otros sembraron soya y lamentablemente ya no hay soya, algunos optaron por papa y el cultivo se está diluyendo entre costos e importaciones, todos se fueron a la leche porque era lo único que quedaba medianamente rentable, luego si se cierra esa puerta muchos saldrán del campo a delinquir, a sufrir, sin duda muchos a engrosar los grupos armados ilegales o esa mano de obra y empuje campesino terminará en los cultivos ilícitos y en todo lo que produce plata fácil, todo lo que incentivan unas acciones que enriquecen a unos pocos y se parrandean en la gran mayoría.

Japón, la cereza del postre

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Queda claro que, con los TLC, quien lleva del bulto es el campesino y el productor rural, en opinión de los colombianos de a pie, negociar es una palabra que debe eliminarse para los TLC porque sencillamente se trata de imposición. En los pocos meses que lleva el tratado con Estados Unidos y la Unión Europea, no ha mejorado la calidad de vida de las personas, aumentó el desempleo y los que sembraban vendieron la finca para condominios o vivienda.

Hay muchos problemas porque Colombia se está quedando sin ingreso, sin oportunidad, luego muchos productos exógenos van a terminar con la fecha de vencimiento en las góndolas ya que no hay quien compre, los sueldos pasaron a la historia y en el rebusque legitiman hasta la vieja práctica de la leche bautizada, el colombiano sacrificará calidad por precio y las pérdidas no serán exclusivamente de los empresarios locales, seguramente muchos empresarios americanos o europeos terminarán en quiebra.

Ahora con el Acuerdo de Cooperación con Japón el equivalente a un TLC, Colombia no se ha podido poner de acuerdo desde hace diez años. Ahora último, comentó ANALAC, arrancaron con cierto afán para firmar el acuerdo lo más pronto posible en beneficio que quienes importarán bienes del país del Sol Naciente y en contra del país.

Los empresarios del país insular del Pacífico, ya dijeron que del sector agropecuario no necesitan ni azúcar y menos leche por ser productos vitales en su nación, razón por la cual esos productos colombianos no tienen cabida. Caso opuesto ofrecieron leche y Colombia les comprará a los japoneses 20 toneladas de productos lácteos al año.

“Lo grave es que el ICA y los ministerios de Agricultura y Comercio, salen a decir que se hizo una gran labor de diplomacia sanitaria, de certificación de Japón y otras cosas como que se abrió el mercado de lácteos para Japón. Infortunadamente no dicen que entrarán 20 toneladas de yogurt congelado y queso congelado rallado, nada más, de Colombia no quieren absolutamente nada del sector lácteo, el sparring de los TLC”, sostuvo el Gerente General de Analac.

Los industriales tienen que hacer el esfuerzo de pagar lo justo

A criterio de Javier Ardila, la industria no le ha querido subir el precio a los ganaderos, fomentando un problema para el entorno local ya que los pasteurizadores se encuentran en una posición inamovible a la hora de reconocer un mejor valor a quien produce con altos costos en las materias primas importadas que siguen escalando en coste.

El precio no ha subido y a quienes les ajustaron un poco, fue a un reducido grupo de productores que se atrevieron a cambiar de comprador o que amenazaron con irse a otro sitio. El asunto apuntó Ardila es algo complicado porque la industria ha querido impulsar un tema de contratos de proveeduría, una jugada poco conveniente porque en esa estipulación al ganadero lo amarran y no le pagan un precio justo por su leche.

Anotó que el año pasado la industria subió generosamente el precio porque necesitaba leche y se desordenó el mercado de las compras, sin embargo, dijo Ardila, este año las empresas están sumamente sólidas en no pagarle bien la leche al ganadero, dejando de lado que los productores dependen de unas materias primas que han subido de una manera absurda.

Dijo que el tema de las salvaguardias desconsuela porque mientras la Federación Nacional de Ganaderos, Fedegan, da luces para hacerlo, un sector del Congreso no le ve viabilidad porque la leche no está en la garantía comercial como debe ser.

Según la Resolución 165 del 21 de junio de 2021 expedida por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en el artículo número cuatro del punto resuelve, queda claro que el asunto da para analizar la actual situación del sector lechero por cuanto la dispensa reza: De conformidad con lo establecido en el artículo 26 del decreto 1820 de 2010 y lo correspondiente al capítulo ocho, Sección A del tratado de libre comercio vigente entre Colombia y Estados Unidos de América, no se pactó la imposición de medida de salvaguardia provisional.

Por su parte el artículo uno dice: Ordenar el inicio de la investigación administrativa de salvaguardia bilateral a las importaciones de leche en polvo clasificadas por las subpartidas arancelarias 0402.10.1000, 0402.10.90.00, 0402.21.11.00, 0402.21.19.00, 0402.21.91.00, 0402.21.99.00, 0402.29.11.00, 0402.29.19.00, 0402.29.91.00 y 0402.29.99.00, originarias de los Estados Unidos de América.

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Dijo que independiente de todo, pasar de 2.812 toneladas a 31.000 toneladas de leche en los ocho años del TLC es un aspecto alarmante que demuestra que el campo no debió ser sometido a unas negociaciones que tan solo buscaban bienes de capital, innovación y tecnología porque nadie que trabaje, en ningún rincón del mundo debe perder.

El asunto es más delicado de lo que se piensa porque una vez seda la devaluación, las importaciones inundarán el país. Analac insistió en que en El TLC la leche quedó mal negociada porque simplemente no hubo negociación, se hizo lo que los estadounidenses dijeron y punto. Lamentablemente no hubo quien atajara el tema porque el encargado de la negociación fue Fedegan en el famoso Cuarto de al Lado.

En esas negociaciones, apuntó Ardila, no hubo afán como tal, sino que se llegó a un punto en donde la intensión era entregar la leche para permitir las ventas de carne, hoy la leche sí está entrando a Colombia, pero la carne colombiana no ingresa a los Estados Unidos pues si por lo menos dejaran vender cárnicos el asunto aguantaba.

El gremio lechero deploró que como en todos los TLC, el negocio redondo está en manos de los particulares que tienen vena importadora, un tema para mirar con lupa porque los menores impuestos de aduana y los “beneficios” de la desgravación, no se traducen en ganancia para los consumidores, que sin darse cuenta terminan pagando los mismos precios con o sin acuerdos comerciales.

El compre colombiano, expuso Analac, es tan solo un saludo a la bandera porque el consumidor, a la hora de comprar el producto, se va atraído por la promoción y por el valor. El asunto es tan deprimente que muchos salen henchidos de patriotismo a comprar producto colombiano y terminan adquiriendo Coca Cola a 500 pesos, muy a pesar del daño que se le ocasione a quien se dedica en los campos a promover alimentos de calidad. Con los TLC repisaron los productores, el resumen es más que lacónico, todo para los de afuera, nada para los de adentro, la fiesta de los importadores.

Ganaderos muestran un duro panorama

Imagen de CESAR AUGUSTO RAMIREZ VALLEJO en Pixabay

En la reunión programada por el ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el presidente de Fedegan José Félix Lafaurie Rivera, reprochó que se cuestionara la representatividad del gremio para poder acometer la presentación de la salvaguarda. Dijo que, por más de 60 años, Fedegan ha sido la voz de la ganadería, cuyo objeto está claramente establecido en los estatutos.

La solicitud de salvaguarda, expuso Lafaurie, estuvo acompañada por más de 60 entidades gremiales, cooperativas, asociaciones, incluida Colanta, el mayor acopiador de leche de Colombia y el más grande productor de leche en polvo. Recordó que Fedegan acompañó al Gobierno en las negociaciones del TLC, en donde participó activamente en la mesa de al lado.

Indicó que la solicitud de salvaguarda tiene todo el asidero por cuanto Colombia es un gran productor de leche, el décimo productor del globo con 7.393 millones de litros acopiados el año anterior. La recolección de la industria, manifestó, a duras penas llegó a 3.348 millones de litros de leche, una relación de 2,2 litros producidos por los ganaderos para un solo litro acopiado por los industriales.

“Hay más de 617.000 ganaderos, alrededor de 320.000 se dedican a la producción permanente de leche y el aprovisionamiento del alimento lo realizan en más de un 50 por ciento, siete empresas. El país tiene hoy mucha leche para los estratos altos y poca leche para las capas más vulnerables de la sociedad. No hay derecho con lo que pasa en Colombia, el estrato uno consume 28 litros, el dos, 43, en el tres el consumo llega a 77 litros, el cuatro 88 y el cinco y seis, 168 y 179 litros respectivamente, es decir que más de 25t millones de nacionales tienen un infraconsumo”, reveló el dirigente gremial.

Dijo que el proceso de desgravación con Estados Unidos que empezó en 2012, tenía un arancel negociado del 97 por ciento y el cupo otorgado por Colombia incentivó el aumento de las importaciones de leche en el país. Anotó que el repunte en las compras internacionales, esencialmente de Norteamérica, ha causado un enorme daño a la producción de leche líquida en Colombia.

Sostuvo que la industria dejó de acopiar leche, disminuyendo el ingreso del ganadero que tuvo que botar leche como lo ha presenciado el país a través de los años. Otro lío se dio en inventario porque, justamente creció el de leche en polvo habida cuenta que los ganaderos no pueden almacenar leche fresca y finalmente, denunció, hubo un impacto adverso en el precio al ganadero.

Comentó que la industria reduce el precio al productor por oferta de leche en polvo importada de los Estados Unidos, generando una situación aún más grave porque afirmó que en leche hay dos grandes sectores, los vinculados a las estructuras formales que acopiaron 3.348 millones de litros y otra inmensa mayoría de los ganaderos cuyos precios van siempre a la baja, en algunos casos 300 o 400 pesos de diferencia con aquellos empresarios que almacenan leche de manera vertical.

Lafaurie explicó que la leche líquida o en polvo son mercancías similares, aclarando que la leche en polvo solo se obtiene de leche fresca, dándole características afines en nutrición.

En 2011, exteriorizó, Colombia no importaba leche, en 2012 con la entrada del TLC ingresaron 2.813 toneladas y en 2020 la cifra pasó a 31.003 toneladas, un crecimiento en ocho años abismal, ocho veces más que en 2012. El 55 por ciento de las importaciones de leche en polvo tienen como origen Estados Unidos según los registros.

Nominalmente el ingreso al productor bajo porque pasó de 901 pesos a 898 pesos, con tendencia a bajar. Subrayó que hay un daño evidente en la producción nacional de leche con el ingreso de leche en polvo americana.

“A pesar de tener el TLC con Estados Unidos, las exportaciones de lácteos no han crecido en volúmenes significativos y no ha sido posible exportar un solo kilo de carne a ese país, pese a que este año la balanza comercial nuestra llegará a cerca de 400 millones de dólares exportados a más de 30 países en el mundo, por consiguiente tenemos un estatus sanitario que nos ha permitido incrementar sustantivamente las exportaciones de carne a países con exigencias sanitarias y de inocuidad del producto”, aseveró el presidente de Fedegan.

*Tomado de: https://diariolaeconomia.com/notas-de-la-finca/item/6431-para-frenar-quiebra-rural-es-urgente-renegociar-los-tlc-analac.html

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