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Arroz y abejas, sana convivencia que preserva la agricultura y la vida

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Foto/fao.org

RESUMEN
Las abejas poseen una gran importancia económica y ecológica en la naturaleza. Con el avance de la agricultura se ha incrementado el uso irracional de agroquímicos para el control de artrópodos dañinos, enfermedades y malezas, lo que está perjudicando la actividad apícola, causando la muerte y disminución de la población de abejas. En Tierralta, se realizó investigación durante un año con el propósito de determinar la viabilidad de propuestas apícolas en un sistema de producción más limpia de arroz. Se establecieron dos (2) demostrativos en lotes de arroz y se ubicaron 5 colmenas de abejas en área seleccionada en la periferia del lote, en una zona de bosque y a la distancia de acuerdo a las recomendaciones para el manejo, mantenimiento y producción de miel. Se realizó manejo integrado del cultivo de arroz, prácticas amigables con el ambiente y el manejo de los apiarios. En este estudio, se registraron 86 plantas asociadas en el interior, canales y bordes del cultivo de arroz. Estas plantas brindaron alimento, contribuyeron al mantenimiento de la población de Apis mellifera y la producción de miel en las colmenas. Se destacan el aceituno,
sangregao, el ñipe-ñipe, la escobilla blanca, la yuya, el cadillo chisacá, jacinto de agua, bastón de agua, dormidera, fríjol mungo por su abundante floración y época de floración, aporte de recurso alimenticio y sostenimiento a las abejas. Se obtuvieron ingresos económicos adicionales como valor agregado de la actividad arrocera. El manejo sostenible del cultivo de arroz ayuda a mantener el equilibrio, brinda alimento limpio a las abejas y permite la coexistencia con la apicultura.

INTRODUCCION
La conversión de la tierra a la agricultura reduce las áreas naturales y seminaturales, limitando la acción de los polinizadores. Aunque la polinización puede ser por vectores bióticos (animales) como abióticos
(agua o viento), la gran mayoría de plantas con flores (angiospermas) dependen de los primeros, principalmente de aquella mediada por insectos. Las abejas, son los insectos que por excelencia participan en esta labor, por lo que poseen una gran importancia económica y ecológica en los agroecosistemas; de hecho, una gran parte de los alimentos que hoy en día se consumen y comercializan masivamente, dependen directa o indirectamente de la polinización realizada por abejas; así por ejemplo, se estima que en los Estados Unidos las abejas son responsables de casi 3 billones de dólares en frutas y vegetales producidas cada año (Pantoja et al.,2014).

La polinización, no solo contribuye al mantenimiento de las especies, también evita que ciertas zonas se desertifiquen. Más del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización. Los polinizadores, como las abejas, mariposas, pájaros, polillas, escarabajos e incluso los murciélagos, ayudan a que las plantas se
reproduzcan.

Entre los polinizadores de gran importancia están las abejas. Más de 25.000 especies están involucradas en la polinización de alrededor del 50% al 80% de las especies en diferentes biomas, así como más del 70% de los cultivos agrícolas. También estas poblaciones de abejas están disminuyendo o incluso desapareciendo (Rossi et al., 2020).

Las abejas juegan un rol determinante en el ecosistema; ya que la producción de la alimentación y la biodiversidad mundial depende de ellas. La abeja de miel, Apis mellifera (Hymenoptera: Apidae), es nativa de la zona tropical de África, desde donde dispersa a Europa y Asia. Fue introducida a América con los primeros colonos y actualmente se encuentra
distribuida a través de todo el mundo.

La importancia de las abejas en la polinización se basa en que mientras éstas reciben alimentos para su mantenimiento, van fecundando flores. Por lo tanto, el planeta mantiene una flora que de no ser por las abejas y otros insectos habría desaparecido. Además, está demostrado que la polinización realizada por las abejas en los cultivos incrementa su rendimiento en un 20 % aproximadamente. Mejora la producción agrícola a través del proceso de polinización que realizan las abejas, contribuyendo a si mismo con la preservación de los bosques naturales.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura, aproximadamente dos terceras partes
de las plantas cultivadas que se utilizan en la alimentación de los seres humanos dependen de la labor de estos insectos. Sin embargo, la población de abejas disminuyó casi el 90% en los últimos años por el abuso de pesticidas, la deforestación y la falta de flores, motivo por el que la especie fue declarada en peligro de extinción.

Con relación a la muerte de abejas en la región de Tierralta, en Córdoba, se ha recibido mucha información y mensajes relacionadas con los eventos registrados a partir de septiembre de 2018. La problemática es compleja, y están influyendo varios factores en forma combinada y sistémica.
La deforestación, tala de bosques, perdida de la biodiversidad y plantas nectíferas, introducción de especies exóticas, desnutrición de las abejas, malas prácticas en la apicultura, ácaro y enfermedades, la variabilidad climática y la aplicación intensiva e indiscriminada de agroquímicos. En esta región no existen investigaciones o evidencias científicas que soporten lo anterior.

Rossi et al., 2020, mencionan que se encuentra comprobado científicamente que una de las principales causas que ponen en riesgo la frágil existencia de las abejas melíferas y nativas sin aguijón son las actividades vinculadas al
agronegocio: la deforestación de montes y bosques nativos, la implantación de grandes extensiones de monocultivos, la utilización de semillas transgénicas y la aplicación de millones de litros/kilos de agrotóxicos, la reducción de la disponibilidad de alimentos, y los efectos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas.

La polinización también puede ser perturbada por la utilización de cultivos genéticamente modificados (ejemplo, plantas resistentes al glifosato), la pérdida de biodiversidad genética, reinas débiles, la variación climática extrema y por la residualidad de acaricidas en la colmena (Chauzat et al., 2006). La situación es aún más preocupante debido a la falta de restricciones y una normatividad que permitan controlar el uso de pesticidas, sumado a una escasa información acerca de los servicios ecosistémicos por polinización.

Los cambios en el paisaje afectan la capacidad de las abejas para acceder a sus recursos. Se pueden establecer diferentes especies de plantas que
florecen entre o cerca de los cultivos para atraer insectos benéficos. El abastecimiento de abundante néctar atraerá a los insectos benéficos y prolongará sus vidas y el número de descendientes que producen. Esto significa que habrá más polinizadores, cultivos con mayor rendimiento y más insectos depredadores y parasitoides que contribuirán a reducir la
presencia de artrópodos dañinos. Incluso un simple trozo de tierra intacta, mantenida en su estado natural al lado de una parcela cultivada, puede
atraer y nutrir poblaciones de insectos beneficiosos de todo tipo.
En procura del agricultor como empresario, para enfrentar los tratados de libre comercio y la variabilidad climática, Fedearroz diseñó en el año 2011 el programa de Adopción Masiva de Tecnología AMTEC, buscando la sostenibilidad, competitividad y empresarización del sector arrocero. El uso
sostenible de productos fitosanitarios, los manejos responsable, para evitar el impacto negativo sobre el medio ambiente.

Se realizó esta investigación con los objetivos de promover la apicultura como valor agregado en el sector arrocero, conservar la biodiversidad de
abejas a través del manejo sostenible del cultivo de arroz, determinar la viabilidad de propuestas apícolas en un sistema de producción más limpia
de arroz y generar un área demostrativa, que facilite la transferencia y adopción del conocimiento a los productores de arroz.


DESCRIPCION DE LAS ABEJAS
Las características más notables de una abeja son: un cuerpo robusto, pelos plumosos, dos pares de alas, partes bucales succionadoras, diseñadas para recolectar el néctar de las flores y estructuras especializadas para el acarreo de polen. Con estos rasgos se logra distinguir a las abejas de otros
grupos de insectos, como las avispas y las moscas. Las avispas tienen un cuerpo más delgado (con una cintura más fina) y, en caso de presentar pelos, éstos son simples y no plumosos como los de las abejas.

Las abejas melíferas de la especie A. mellifera (Hymenoptera: Apidae) son insectos eusociales, pertenecientes al orden Himenópteros, al género Apis y especie mellifera. En sus colonias podemos encontrar grupos de individuos que cumplen una función especializada (y a cada grupo se le ha llamado “casta”). Están compuestas por tres castas o categorías de abejas: una reina, miles de obreras (hembra), y un número variable de zánganos (macho), que dependen de la disponibilidad de alimento y la época del año. Como viven en comunidad, cada abeja desempeña una función determinada, indispensable para la supervivencia de la colonia.

Las abejas pasan por los estados de huevo, larva, pupa y adulto. La reina pone un huevo en una pequeña cavidad, llamada celdilla. Todos los huevos tienen el mismo aspecto, pero pueden ser de dos tipos: huevos fecundados, de los que nacen hembras y huevos no fecundados, de los que emergen machos. Al cabo de tres días, nace la larva. La larva come mucho y crece rápidamente, ocupando en poco tiempo la celdilla. En este momento, ocurre la fase de pupa y las obreras cierran la entrada de la celdilla. Poco a poco se transforma su cuerpo y va desarrollando las alas y patas. Posteriormente sale la abeja adulta.

Hay una sola reina en cada colonia y es la única capaz de poner huevos. Es la madre de todos los zánganos, obreras y futuras reinas. No sale nunca de la colmena. Durante su vida se dedica exclusivamente a poner huevos. Se distingue por su mayor tamaño, tiene el abdomen más alargado y su aguijón es liso y curvado. Puede llegar a poner hasta 2000 huevos al día. La reina, a diferencia de las obreras, recibe una alimentación especial (jalea real), desde sus primeros días de larva y a lo largo de toda su vida, logrando así un desarrollo completo, lo cual le permite ser fecundada y contribuir a la conservación de la especie. Su periodo de metamorfosis tarda 16 días, a partir de la postura del huevo fecundado que le da origen.

El zángano es el individuo macho de la colonia, cuya única función biológica es la de fecundar a la reina, ya que no está dotado para realizar otras funciones. Su periodo de metamorfosis tarda 24 días a partir de la postura de un huevo no fecundado que le da origen. No tienen aguijón. Viven unos tres meses.

Las obreras son los miembros más numerosos de la colmena. Son hembras estériles, o sea que no pueden poner huevos. Al igual que la reina nacen de
huevos fecundados, pero las larvas reciben otro tipo de alimentación, por lo que se desarrollan de forma diferente. Las obreras se encargan de todas las tareas y su vida es muy corta. Poseen unos cestillos en las patas traseras, que les ayuda a transportar el polen que recolectan de las flores.

Son las encargadas de fabricar la miel y de alimentar a la reina, a sus crías y a los machos. También fabrican la cera con la que construyen el panal. Posee un aguijón recto y dentado, para defenderse, pican a los invasores y los que intenten introducirse en la colmena, pero nunca atacarán a una reina. La reina y las obreras dependen unas de las otras: la reina no sobrevive sin que las obreras la alimenten y las obreras no pueden formar por sí mismas una coloniaviable sin el trabajo de la reina debido a que ellas
no se pueden aparear y, por lo tanto, no pueden producir cría obrera.

Las abejas para identificar las flores, se guían por el olor, color y el valor nutritivo del néctar y el polen (Fibrarte, 2016). Una abeja puede hacer más de 10 viajes o forrajeo diarios. En cada viaje puede visitar más de 100 flores, cargar ¼ de su peso en polen y puede recorrer un área de 8 kilómetros.


Figura 1. Colmena y reina de Apis mellifera Fotos. Cortesía Oscar Galván.

¿Como se forma la miel? El néctar es la principal fuente de carbohidratos, es decir, de energía, en la dieta de las abejas. Para la recolección del néctar,
la abeja se posa sobre la flor o el nectario, dilata y contrae su abdomen, mientras que con su proboscide o lengua chupa el néctar; el tiempo empleado para libar depende de la cantidad disponible de néctar en la flor. En su estómago, las abejas sociales transforman el néctar en miel, la cual almacenan en las celdas o potes dentro del nido. La transformación química del néctar en miel empieza cuando la abeja recolectora lo transporta en el buche. La enzima Invertasa es una de las más importantes que intervienen en este proceso, y es capaz de desdoblar la sacarosa en los azúcares simples glucosa y fructuosa (Fibrate, 2016). Una vez en la colmena, se lo pasan de unas a otras; el néctar se mezcla con la saliva y pierde agua, transformándose en miel. Las obreras la guardan en las celdillas, donde la ventilan con sus alas para que se evapore el agua y se espese. Cuando la miel ha madurado (18 a 20% de humedad), cierran la celdilla con cera para evitar que se fermente y se deteriore. Las abejas emplean la miel almacenada cuando hay escasez de alimentos, es decir, en la temporada de
poca floración.

Apicultura. Es el cuidado y cría de abejas para obtener de ella varios productos. La apicultura es una actividad ancestral que el hombre ha ejercido en beneficio propio mediante el aprovechamiento de todos los productos que elaboran las abejas. Sin embargo, ha sido consciente hasta hace poco tiempo de que el verdadero beneficio medioambiental está
en la labor de polinización que realizan las abejas. Gracias a la polinización, se ha evitado la desaparición de muchas especies vegetales y se ha contribuido al mantenimiento de un entorno medioambiental mundial más saludable.

Las colmenas artificiales son muy variadas. Se utilizan diferentes tipos que son prácticas y manejables. Conformadas por una base, cámara de cría, alza, bastidores y láminas de ceras. El apicultor extrae la miel en el momento adecuado, se sacan los panales que tienen miel madura, se colocan en una máquina centrifuga que extrae la miel sin romper el panal. Luego se filtra y se envasa en recipientes de plástico o vidrio de distintas
presentaciones para su comercialización. Además de la miel se obtienen productos como la cera, el polen, propóleo y la jalea real.

sigue:

en http://www.fedearroz.com.co/revistanew/arroz548.pdf

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