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En papa, a Colombia le metieron la belga

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Foto/diariolaeconomia.com

Diario La Economía

Los productores del tubérculo están viendo con angustia como ingresa producto de Bélgica de muy mala calidad y a unos precios irrisorios. Las importaciones de hoy siguen generando dudas.

Ahora Bélgica le vende a Colombia unas cantidades de papa que en opinión de los agricultores no se justifica ya que el país cuenta con siembras en diez departamentos y 283 municipios. Una realidad que de no ser metida en cintura les quitará el pan de la mesa a más de 100.000 familias que dependen del atávico cultivo.

En los tres primeros meses de 2020, las importaciones de papa crecieron en 21 por ciento y lo que afana a los agricultores es que Bélgica que es el primer productor y exportador de papa fresca y congelada en el mundo tiene más de un millón de toneladas almacenadas y listas para cuando inundar a países como Colombia una vez se abran los mercados.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, Germán Palacio, indicó que el escenario de los cultivadores de este tubérculo es alarmante puesto que todo apunta a que van a acabar con los productores y con la industria nacional, ello por un producto considerado de desecho. Agregó que si bien no hay un trabajo que respalde su tesis, estima que la papa que viene de Bélgica no cumple con las condiciones exigidas por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima.

El año anterior fueron importadas 54.000 toneladas de papa y dentro de los cálculos de Fedepapa se cree que en 2020 se puede llegar a 65.000 toneladas, una internación que revienta a cualquiera que siembre bajo las condiciones que ofrece Colombia. Reveló que cada kilo importado de papa desplaza dos kilos y medio de papa fresca nacional. Según el vocero cuando llegan 120.000 toneladas se afectan no menos de 150.000 toneladas de papa colombiana.

Se trata de papa de desecho que tiene un tamaño muy pequeño que no aceptan los países de la Unión Europea y por eso lo que sobra allá no lo envían a Colombia a unos precios muy bajitos. Un dato nacional y que pone a pensar a más de uno porque hay dumping y algo más, le venden papa más barata a Colombia que a Inglaterra, es decir que quieren apoderarse del mercado colombiano, acabar con los agricultores y una vez posicionados hacer con los precios lo que les venga en gana”, comentó Palacio.

El Gerente General de Fedepapa anotó que Colombia necesita defender su soberanía alimentaria, sembrar lo que el país demanda y no comer basura porque aún no se sabe sobre la trazabilidad de esa papa y de las condiciones a las que se somete para llegar a los hogares colombianos.

El dirigente gremial reconoció que el gobierno del Presidente Iván Duque, aceptó unas medidas antidumping, sin precedentes en la historia del comercio internacional en Colombia, pero manifestó que estas fueron insuficientes.

“Es que el ocho por ciento para la papa importada cuando anualmente se desviaban dos puntos por el efecto de los tratados de libre comercio, hizo que sencillamente se perdieran esos ocho puntos que se habían impuesto de arancel. En el primer año se contuvo la dinámica de las importaciones, sin embargo, en el segundo y tercer año estas van a crecer a niveles del 20 y 25 por ciento, una calamidad para el sector”, declaró el señor Palacio.

Pidió de igual forma revisar con lupa las importaciones de papa y de otros productos porque no tiene sentido que con devaluación y con el mundo convulsionado los empresarios estén importando esos alimentos. Consideró que hay algo muy extraño detrás de esas importaciones y que hace pensar que no se trata de algo legal muy seguramente salpicado por prácticas ilícitas.

Palacio dejó claro que Fedepapa no se opone a los tratados de libre comercio puesto que se trata de una realidad, que empezó a cambiar con la Covid-19, pero que siguen firmados. De todas maneras pidió una competencia sana y en igualdad de condiciones porque todos los países europeos y los llamados del primer mundo siguen subsidiando a sus agricultores para que puedan salir a vender todas sus cosechas, no solamente de papa porque se habla de todos los productos que siembran cosechan y envían a regiones como Latinoamérica.

Una salida y una salvación para el agricultor colombiano es que los colombianos consuman el producto nacional. Por esta razón Fedepapa tiene activa una campaña en Nariño y en los santanderes porque es urgente que el país consuma productos colombianos porque sin estos las ciudades no viven y ello invita a que los consumidores apoyen a los productores del campo porque entre otras cosas los alimentos que brotan de la tierra colombiana son de muchísima más calidad y un ejemplo es precisamente la papa que tiene mejores características y propiedades que la traída de Europa, pues la del Viejo Mundo parece caucho y no tiene sabor, su simplicidad aterra.

En opinión de Palacio, la papa colombiana tiene un mejor sabor y unas calidades bien diferentes porque es producida en tierras diferentes y con mejores prácticas lo cual la hace muy diferente, aparte de todo, explicó el Gerente General, cuenta con sesenta variedades que la hace mucho más atractiva para la mesa de los colombianos y para quienes saben de gourmet.

Colombia produce en promedio 2.7 millones de toneladas de papa demostrando que abastece a los consumidores y a la industria sin ningún tipo de contratiempo. Hay que decir que el noventa por ciento del área sembrada se concentra Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia.

Hay que darle un vuelco al mercado

Recolección de papa

Hoy por hoy mil toneladas de papa ingresan diariamente a la Central Mayorista de Bogotá, Corabastos, lo que demuestra que el cierre de ese mercado representa una tragedia para los campesinos que sin falta madrugan a llevar el fruto de su nada fácil trabajo.

Los problemas no son pocos porque aparte de todo hay que adicionar insumos agropecuarios por las nubes y un transporte oneroso puesto que en la crisis no rebajó nunca sus fletes, y caso opuesto subió tarifas por falta de carga de compensación.

Hoy por el Coronavirus, la papa no les está llegando a los hogares colombianos y por ello indicó que hay que crear alternativas para que quien siembra no pierda o salga de la producción primaria por falta de incentivo y apoyo. El gremio recalcó que está de acuerdo con los protocolos sanitarios para evitar que la pandemia siga tomando impulso, pero demando soluciones paralelas para comercializar, obviamente bajo los parámetros que establezca la autoridad competente.

Fedepapa cuenta con un centro de acopio en el municipio de Villapinzón en Cundinamarca, y fue puesto a disposición de los productores para que puedan comercializar sus siembras sin costo algunos pues el gremio no persigue un beneficio económico sino una salida al mercado de la papa, hoy amenazado por la imposibilidad de llevarlo a Corabastos y otros puntos de venta que garanticen venta al por mayor y pago oportuno.

“Hay algo importante que hay que tener en cuenta y es que cuando los productos llegan a este centro de acopio están evitándose la intermediación pues allí van compradores y logran dejar de lado entre seis o siete intermediario que no hacen sino encarecer el producto a expensas del trabajo y la entrega de los cultivadores de papa de todo el país”, expuso el dirigente gremial.

Tal y como están las cosas, anotó, en donde el campesino y el agricultor a resultado castigado por hacer a tarea en medio de la pandemia, se hace urgente replantear no solo la agricultura sino la comercialización porque para nadie es un secreto, dijo, que Corabastos no es la solución para los labriegos sino un problema porque allí ponen el precio que quieren, compran a muy bajo precio, pero eso sí venden caro en detrimento también del consumidor. Para el directivo es urgente hacerle una reingeniería al campo dentro de lo cual entra una manera justa, vertical y en favor de dos extremos de la cadena, hoy arruinados, los productores y los hogares.

En ese sentido, apuntó, hay que buscar mercados alternativos como algunas plazas populares o galerías bastante interesantes como es el caso de la plaza de mercado de Tunja la cual, dice, hay que aprovecharla, pero igual sostuvo que existen muchas otras centros de venta que deben ser utilizados llevando producto a bajo costo, sin intermediación y mostrándole las bondades a las amas de casa.

“Entendemos que la salud es primordial, pero a los agricultores hay que darles opciones, repito, porque no puede ser que se tomen medidas fáciles como decir que los productores hoy no entran a Corabastos, una medida contraproducente y nociva porque se trata de 12.000 toneladas de productos. No estamos hablando de tres o cuatro vehículos de carga, se trata de 400 camiones atiborrados de productos del campo”, afirmó.

Añadió que la puerta se le cierra a los agricultores en la gran mayoria, pero se le abre al producto importado. Tal y como lo dijo un agricultor consultado en días pasados hay que definir con precisión la agricultura en Colombia porque aún no se sabe si se habla de sustitución o prostitución de cultivos porque para muchos, literalmente el agro está “putiado”.

*Tomado de: https://diariolaeconomia.com/notas-de-la-finca/item/5357-en-papa-a-colombia-le-metieron-la-belga.html

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