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Si te interesa tener un buen tránsito intestinal, come esta fruta

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Foto/(iStock

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Oriunda de México y las Antillas, proporciona la cantidad diaria recomendada de vitamina C y los minerales más relevantes para el organismo.

ace años que podemos encontrar en el mercado frutas procedentes del otro lado del Atlántico, las cuales proporcionan un sinfín de beneficios nutricionales y regalan un extra de sabor a nuestra dieta, evitando caer rendidos al desinterés por las frutas tradicionales. Posiblemente, una de las más populares en nuestras mesas es la papaya, también conocida como mamón, lechoza, olocatón o melón de árbol. Es oriunda de México y las Antillas, donde disfrutan de sus bondades desde hace varios siglos. Los conquistadores españoles extendieron su cultivo a Europa, de modo que hoy existen más de setenta variedades que se siembran en regiones tan dispares como África y Asia, aunque su producción abunda sobre todo en Centroamérica.

Asimismo, esta fruta, cuyo nombre significa ‘zapote jaspeado’, luce una silueta verde y ovalada que recuerda a la pera. La carne de su interior es de color anaranjado y tiene una textura blanda y mantecosa que proporciona un gusto dulce y refrescante similar al melón, especialmente idónea para la época estival.

Un valioso patrimonio nutricional

Un viejo dicho sudamericano asegura que “una papaya al día mantiene al doctor en la lejanía”. Nada más ilustrativo para entender el extraordinario valor nutricional que atesora esta fruta exótica. El 80% de su contenido es agua, por lo que es escueta en calorías -aporta 54 por cada 100 gramos-, siendo muy conveniente para quienes quieren perder unos kilos o desean seguir una dieta sana y equilibrada. A esto se añade su 10% de fibra, una sustancia coadyuvante del tránsito intestinal o la retención de líquidos con elevado poder saciante.

Foto: iStock.
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Pero lo que la hace despuntar sobre otras es su alto contenido en vitamina C. De hecho, consumir 100 gramos aporta la cantidad diaria recomendada de este nutriente. Además,constituye una excelente alternativa a otras frutas similares como la naranja, las fresas, las mandarinas o los kiwis. Como bien es sabido, esta vitamina destaca por su poder antioxidante, aunque también optimiza el funcionamiento del sistema inmunitario y contribuye en la absorción del hierro, entre otras funciones. Asimismo, atesora una buena cantidad de vitamina A, que vela por la salud ocular garantizando una óptima visión, especialmente la nocturna. No obstante, también cuida de la piel, el corazón o los riñones. Además, presenta niveles nada desdeñables de vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico o vitamina B9.

Este nutriente es esencial para el desarrollo del ADN y la reducción de los niveles de hemocisteína, un ácido cuya presencia en el organismo se asocia a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Según la Fundación Española de la Nutrición, “resulta sumamente efectiva para tratar los casos de insuficiencia cardiaca y crisis de taquicardia”. Además, contiene minerales esenciales como el magnesio, el calcio y el potasio. En líneas generales, todos ellos custodian la salud de los músculos, los huesos, los nervios y el ritmo cardiaco.

Para su consumo es preciso retirar la piel y las pepitas, pues aportan un gusto muy amargo

No obstante, uno de los componentes más interesantes de la papaya es la papaína. Según la Fundación Española de la Nutrición, esta enzima, que “se encuentra en nuestro jugo gástrico, tiene la capacidad de digerir las proteínas de los alimentos y reblandecer la dura pulpa de la papaya”. Por lo tanto, “favorece la digestión, desintoxica y disocia la albúmina”. Además, “calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia o reuma y enfermos de vesícula”.

También contiene bencilos glucosinolatos, compuestos naturales que se producen en la pulpa de la papaya y se almacenan en la semilla después de que la fruta haya madurado, entre cuyas funciones está la de inhibir diferentes tipos de cáncer. Al menos es lo que se desprende de un estudio publicado en el ‘Asian Pacific Journal of Tropical Medicine’, el cual concluye que estas sustancias “tienen ciertas actividades anticancerígenas para la prevención del cáncer en humanos”. No obstante, las hojas de la planta de la papaya cumplen el mismo cometido, tal y como demuestra otro estudio. Según los investigadores, el extracto de hoja de papaya “podría proporcionar los medios para el tratamiento y la prevención de enfermedades humanas seleccionadas como el cáncer, varios trastornos alérgicos y también puede servir como inmunoadyuvante para la terapia con vacunas”.

La papaya en la cocina

Foto: iStock.
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Para disfrutar de la papaya es necesario retirar la piel y extraer las pepitas negras que habitan en su interior, puesto que proporcionan un gusto muy amargo y picante. Una vez preparada, la podemos consumir cruda, ya sea en solitario o como ingrediente de ensaladas​, crudités o sándwiches. En Sudamérica acostumbran a echarle una pizca de azúcar o clavos de olor, aunque también la bañan en zumo de limón y miel o la preparan en almíbar.

Su gusto dulzón la convierte en un excelente ingrediente de pasteles, zumos, batidos y salsas. No obstante, también podemos asar la pulpa al horno como cualquier otro vegetal o maridarla con queso. Muchos rehúsan las semillas por su sabor picante, a medio camino entre la pimienta y la mostaza. Sin embargo, podemos aprovecharlas para elaborar una infusión o un jugo pues, como hemos apuntado, previenen diferentes afecciones.

*Tomado de: https://www.alimente.elconfidencial.com/nutricion/2020-05-25/papaya-vitamina-c-ayuda-hacer-digestion_1908846/

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