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Durante tres meses evaluarán impacto de pesticidas en las colmenas del país

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Las abejas son uno de los más importantes polinizadores. Foto: Pixabay

El año pasado murieron más de 16.000 colmenas. Un fallo del Tribunal de Cundinamarca le ordenó a la Anla, el ICA y los ministerios de Agricultura y Ambiente que investiguen el impacto de cuatro productos que se usan en cultivos agrícolas.

Con el propósito de ahondar en la investigación científica y en la valoración del impacto real que tienen los insecticidas sobre los polinizadores y particularmente sobre las abejas, el ministerio de Agricultura, en cumplimiento de un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, instaló una mesa de trabajo de la que hacen parte diferentes entidades relacionadas con el tema.

La alta corporación le ordenó a los ministerios de Agricultura y Ambiente y Desarrollo Sotenible, al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) evaluar si los polinizadores están siendo afectados por cuatro insecticidas que son utilizados para el desarrollo de actividades agrícolas (Clothianidin, Thiamethoxan, Imidacloprid y Fipronil). 

Lo anterior debido a que la muerte de abejas se ha vuelto recurrente en algunas regiones del país, pues se estima que el año pasado murieron más de 16.000 colmenas y, de acuerdo con análisis realizados por expertos de la Universidad Nacional y de los propios apicultores, esta situación es resultado de la afectación que causan los insecticidas cuando son aplicados en cultivos cercanos a las colmenas.

En Colombia el año pasado murieron unas 16.000 colmenas. 

El Tribunal falló al resolver una demanda presentada por el abogado Luis Domingo Gómez, en la que solicitó el amparo de los derechos e intereses colectivos representados en el goce de un ambiente sano, la existencia del equilibrio económico, y el manejo y el aprovechamiento racional de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, entre otros.

Gómez explicó que el ministerio de Agricultura y la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), trabajarán durante los próximos tres meses con el fin de determinar las afectaciones de estos productos a las abejas y otros polinizadores.

Una vez surtido este paso se entrará a verificar que información hay y a partir de los hallazgos se evaluará si se requiere ordenar nuevos estudios que permitan determinar cuál es el impacto real de esta problemática.

Según Gómez, no será tarea fácil pues no todas las entidades tienen interés en que se valore la real afectación de estos insecticidas, debido a que son de un importante uso en la agricultura. Reconoce que en el país la información existente en torno al tema es muy limitada y por eso es tan importante el paso dado por las entidades correspondientes, que decidieron no impugnar la decisión del Tribunal. 

Según el apicultor y profesor de la Universidad Nacional, Jorge Euclides Tello, se estima que en el país hay más de 1.000 especies de abejas, sin embargo, la más comercializada y reconocida es la apis mellifera. Manifestó que en Colombia cerca del 90 por ciento de la fruta se produce gracias a que hay polinización cruzada (transporte de polen de una planta a otra), no solo de abejas, sino de avispas, murciélagos, colibrís y mariposas, entre otros.

“Los estudios realizados permitieron determinar que las colmenas son afectadas por los agrotóxicos. Se trata de productos que hacen que estos animales comiencen a mostrar un comportamiento particular: abandonan la cría y la colmena, hasta que finalmente mueren. Insectidas como el fipronil ponen en grave riesgo a estas especies, debido a que tienen altísimos niveles de toxicidad y no hay ningún tipo de control, ni siquiera con una fórmula de un agrónomo“, asegura.

Una de las problemáticas es que, según los apicultores, el ICA continúa otorgando licencias para la comercialización de estos productos debido a que la Anla emite los conceptos favorables sobre el uso de los mismo. “El problema no es solo que las abejas se están muriendo, sino las implicaciones que el mal uso de este tipo de insecticidas está causando a la naturaleza y a la salud humana”, dijo Tello.

Las mariposas son importantes polinizadores. 

La creación de la mesa es un triunfo porque lo que se quiere no es satanizar esos productos, sino que se les de un buen manejo“, indicó el profesor de la Nacional.

Se estima que en el país existen entre 150.000 y 180.000 colmenas, pues por tratarse de una actividad con un alto grado de informalidad, es difícil validar con exactitud su número.

Para el jurista, Luis Domingo Gómez, la decisión del Tribunal es importante en la medida en que permite tener acercamientos y encontrar salidas para la protección de estas especies. En su concepto, es determinante avanzar en este proceso, pues está científicamente probado que los insecticidas de la familia de los neonicotinoides, elaborados con el fin de actuar en el sistema nervioso central de los insectos, causan graves daños a las abejas y a los polinizadores, por lo que en los países europeos se ha prohibido su uso. 

*Tomado de: https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/arranca-mesa-de-trabajo-para-evaluar-afectacion-de-insecticidas-a-los-polinizadores/48981

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