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“La ciencia no puede ser parcial” el llamado de 250 científicos a periodistas

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Foto/L´opinion.fr

Jennifer Renoux, Ph.D. en Inteligencia Artificial, con el Colectivo NoFakeScience

“El estado de nuestro conocimiento no puede ser un supermercado en el que podamos elegir lo que más nos convenga y dejar en el estante lo que contradice nuestras opiniones”

El colectivo NoFakeScience, que reúne a unos 20 científicos y especialistas en el estudio de la sociedad, está alarmado por el tratamiento de la información científica en los medios de comunicación, que a menudo está mal orientado. Solicita un comienzo y subraya la existencia de un consenso científico bien establecido sobre ciertos temas. La iniciativa esta respaldada por cerca de 230 reconocidos investigadores mundiales que han firmado la carta. Este documento fue publicado en exclusiva por la revista l’Opinion de Francia y simultáneamente por Le Soleil de Cánada, Heidi.news de Suiza y La Libre de Bélgica.

Esta es la carta

Nosotros, científicos, periodistas y ciudadanos interesados lanzamos un grito de alerta sobre el tratamiento de la información científica en los medios de comunicación, así como el lugar reservado para ello en los debates sociales. En un momento en que la desconfianza de los medios de comunicación y las instituciones está aumentando, Solicitamos a los medios de comunicación para que los temas científicos puedan retornar a todos sin la distorsión sensacionalista, ni ideológica; y que la confianza se pueda restaurar entre los científicos, medios de comunicación y ciudadanos.

En una democracia, los periodistas tienen una gran responsabilidad ya que, tanto de la libertad que tienen como de la calidad de la información entregada, depende de la calidad del debate público y de las opciones que se deriven. El método científico, por su parte, permite producir un conocimiento confiable que puede servir como base de reflexión para políticas públicas que abordan temas complejos como alimentos, salud pública o ecología (1).

Está claro entonces que la comunidad científica y los periodistas deben trabajar de la mano, los primeros no deben aislarse en los medios de comunicación por temor a ver su trabajo distorsionado, los últimos no pueden darse el lujo de disfrazar el trabajo de los primeros, ni los hechos. Es sobre este último punto que alertamos a los actores y actrices de los medios de comunicación. Hoy estamos presenciando un creciente mal uso del trabajo de los científicos. Sus resultados a menudo se presentan solo si refuerzan opiniones preexistentes. Si no, algunos implicarán su remuneración por un lobby malicioso.

Seamos claros: el estado de nuestro conocimiento no podría ser un supermercado en el que pudiéramos elegir solo lo que nos conviene y dejar en la estantería lo que contradice nuestras opiniones. De hecho, existen consensos científicos sobre temas tan diversos como:

La salud

  • El balance beneficio / riesgo de las principales vacunas y el hecho incuestionable a favor de la vacunación (2,3).
  • No hay evidencia de la eficacia de los productos homeopáticos (4).

Agricultura

  • En las exposiciones laborales y alimentarias actuales, las diversas autoridades responsables de evaluar el riesgo asociado con el uso de glifosato consideran poco probable que presente un riesgo carcinogénico para los humanos (5,6,7).
  • El hecho de que un organismo sea genéticamente modificado (OGM) no representa en sí mismo un riesgo para la salud.

El cambio climático

  • El cambio climático es real y principalmente de origen humano (9) .
  • La energía nuclear es una tecnología de baja emisión de CO2 y puede contribuir a la lucha contra el cambio climático (10) .

Estos puntos no son meras opiniones. Estas son las conclusiones de la literatura científica y están respaldadas por instituciones científicas confiables, como la OMS, la Academia Europea de Ciencias, la Academia Nacional de Medicina, la Academia de Agricultura o el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el clima (Giec ).

Por supuesto, la ciencia no tiene respuesta para todo. Hay problemas que no han llevado a un consenso claro o incluso sin respuesta. Entonces es perfectamente legítimo que un medio de comunicación presente y explique el debate que se está desarrollando. Pero si existe un consenso, el periodista debe poder identificarlo, tratar de entenderlo e informar sobre él. No es deseable dar tanto peso a un hecho científico debidamente establecido como a su negación. Sería impensable, por ejemplo, que después de quince minutos de un sujeto en la estación espacial internacional, demos quince minutos de antena a los seguidores de la Tierra plana.

Entendemos las enormes dudas y el intento de algunos científicos en llegar a un consenso con el público. Sin embargo, los periodistas se equivocan si creen que la comunidad científica es su enemigo. Este último correría el riesgo de alejarse más de los periodistas.

Finalmente, destacamos la diferencia entre las escalas de tiempo científico y de los medios. La sobreinterpretación de los resultados preliminares y los pequeños avances, pronto contradecidos o matizados, difumina el mensaje dirigido al público. Si es legítimo tratar de informar lo antes posible, esta reactividad puede ser contraproducente, especialmente sin las claves para comprender las noticias científicas.

Es urgente que se revise el lugar de la información científica en nuestros medios y en el debate público, para evitar ampliar la brecha entre científicos y periodistas. Pensemos juntos en cómo dar a la ciencia el lugar que merece. Por un debate público sereno y racional, por el bien de nuestra vida política, para nuestros conciudadanos.

“La ciencia no tiene patria”, nos dice Louis Pasteur. Añadimos que no puede tener sesgo ideológico.

Autoria exclusiva de L’Opinion.fr

*Tomado de: https://www.agrobio.org/actualidad/cartacolectivo-nofakescience/#

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