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Fundación Guaicaramo trabaja de la mano del sector palmero por fortalecer el tejido social del municipio de Barranca de Upía

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La Fundación Guaicaramo, localizada en el piedemonte llanero y cuyo trabajo se ha concentrado en los municipios de Villanueva, Casanare; Barranca de Upía, Meta y Paratebueno, Cundinamarca, ha venido trabajando desde el 2013 en la construcción de un desarrollo territorial sostenible, buscando expandir sus horizontes y enfocándolos en una inversión social que aporte al fortalecimiento del tejido social.

Con un presupuesto anual de cerca de $1.600 millones, junto con su principal aliado la empresa palmicultora Guaicaramo S.A.S, y de otros actores públicos y privados, la Fundación ha logrado estructurar y mantener cinco programas de intervención social, orientados a generar acciones que promuevan el desarrollo de los territorios.

La Fundación Guaicaramo definió su intervención como resultado de un diálogo con los actores presentes en el territorio, logrando de esta manera identificar las necesidades, problemáticas y temáticas más importantes, para poder desarrollar una estrategia enfocada en programas dirigidos a incentivar y fortalecer el tejido humano y el progreso social.

Bajo esta premisa, se trabajó en la creación de una estructura colaborativa que integra diferentes ejes de trabajo: Educación para el desarrollo sostenible, que vela por el fortalecimiento de la institucionalidad educativa; Familias germinando, programa que atiende problemáticas de índole psico-social; y Cultura y convivencia ciudadana, el cual procura la inclusión social y el liderazgo. De igual manera, el Centro Experimental de Producción y Asesoría Agropecuaria – CEPA, promueve el desarrollo rural sostenible y Servicios a la Comunidad, contribuyendo al uso efectivo y sano del tiempo libre de los habitantes.

“Hemos logrado establecer un proceso de participación juvenil que es referente y ejemplo para el departamento, consiguiendo que nuevos liderazgos aparezcan en la zona y se sumen para promover la generación de desarrollo, bienestar monetario y no monetario en el territorio” dijo Marcela González Sánchez, Directora de Servicio a la Comunidad de la Fundación Guaicaramo.

En cinco años de labor, se han beneficiado más de 1.000 personas, logrando  importantes avances como la reducción en la deserción escolar en un 44% entre 2016 y 2017; la tasa de violencia interpersonal presentó una disminución del 24 % y la tasa de violencia intrafamiliar en 17 %; así mismo se logró que más de 300 estudiantes de manera permanente recibieran formación artística, deportiva y cultural, además de consolidar un esquema de apoyo y atención psicosocial en el municipio,  que ha atendido a más de 200 familias. Estos resultados posicionan a la Fundación como un verdadero agente de cambio que consigue articular de forma efectiva al sector público y privado, logrando resultados concluyentes respecto de los indicadores sociales de la zona.

Lo anterior es congruente con la apuesta de La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma. “Nuestro compromiso con la sostenibilidad y de acuerdo con nuestro papel como gremio de orientación y promoción de la palmicultura, permitió que lanzáramos hace un año el Programa de Aceite de Palma Sostenible, nuestra apuesta de mediano y largo plazo para identificar las mejores prácticas de sostenibilidad y consolidándonos en el mercado nacional e internacional como referente en este tema. Señaló Andrés Felipe García Azuero, Director de Planeación Sectorial y Desarrollo Sostenible de Fedepalma.

La Fundación Guaicaramo, localizada en el piedemonte llanero y cuyo trabajo se ha concentrado en los municipios de Villanueva, Casanare; Barranca de Upía, Meta y Paratebueno, Cundinamarca, ha venido trabajando desde el 2013 en la construcción de un desarrollo territorial sostenible, buscando expandir sus horizontes y enfocándolos en una inversión social que aporte al fortalecimiento del tejido social.

Con un presupuesto anual de cerca de $1.600 millones, junto con su principal aliado la empresa palmicultora Guaicaramo S.A.S, y de otros actores públicos y privados, la Fundación ha logrado estructurar y mantener cinco programas de intervención social, orientados a generar acciones que promuevan el desarrollo de los terriotorios.

La Fundación Guaicaramo definió su intervención como resultado de un diálogo con los actores presentes en el territorio, logrando de esta manera identificar las necesidades, problemáticas y temáticas más importantes, para poder desarrollar una estrategia enfocada en programas dirigidos a incentivar y fortalecer el tejido humano y el progreso social.

Bajo esta premisa, se trabajó en la creación de una estructura colaborativa que integra diferentes ejes de trabajo: Educación para el desarrollo sostenible, que vela por el fortalecimiento de la institucionalidad educativa; Familias germinando, programa que atiende problemáticas de índole psico-social; y Cultura y convivencia ciudadana, el cual procura la inclusión social y el liderazgo. De igual manera, el Centro Experimental de Producción y Asesoría Agropecuaria – CEPA, promueve el desarrollo rural sostenible y Servicios a la Comunidad, contribuyendo al uso efectivo y sano del tiempo libre de los habitantes.

“Hemos logrado establecer un proceso de participación juvenil que es referente y ejemplo para el departamento, consiguiendo que nuevos liderazgos aparezcan en la zona y se sumen para promover la generación de desarrollo, bienestar monetario y no monetario en el territorio” dijo Marcela González Sánchez, Directora de Servicio a la Comunidad de la Fundación Guaicaramo.

En cinco años de labor, se han beneficiado más de 1.000 personas, logrando  importantes avances como la reducción en la deserción escolar en un 44% entre 2016 y 2017; la tasa de violencia interpersonal presentó una disminución del 24 % y la tasa de violencia intrafamiliar en 17 %; así mismo se logró que más de 300 estudiantes de manera permanente recibieran formación artística, deportiva y cultural, además de consolidar un esquema de apoyo y atención psicosocial en el municipio,  que ha atendido a más de 200 familias. Estos resultados posicionan a la Fundación como un verdadero agente de cambio que consigue articular de forma efectiva al sector público y privado, logrando resultados concluyentes respecto de los indicadores sociales de la zona.

Lo anterior es congruente con la apuesta de La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma. “Nuestro compromiso con la sostenibilidad y de acuerdo con nuestro papel como gremio de orientación y promoción de la palmicultura, permitió que lanzáramos hace un año el Programa de Aceite de Palma Sostenible, nuestra apuesta de mediano y largo plazo para identificar las mejores prácticas de sostenibilidad y consolidándonos en el mercado nacional e internacional como referente en este tema. Señaló Andrés Felipe García Azuero, Director de Planeación Sectorial y Desarrollo Sostenible de Fedepalma.

*Tomado de: http://Comunicado de Prensa Fedepalma

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