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Así modificó el humano el esqueleto de los pollos

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El sistema de producción y consumo industrial de pollo ha creado un animal que nada tiene que ver con los pollos silvestres, encontraron los investigadores. Pixabay

El Espectador

Los huesos de las extremidades inferiores de los pollos domésticos de la actualidad son tres veces más anchos y dos veces más largos que los de sus ancestros de la Edad Media. Esta transformación genética sin muchos precedentes en la historia de la vida animal no responde al ciclo normal de la naturaleza, sino a la intervención del hombre.

Así lo concluye el reciente ensayo “El pollo de engorde como señal de una biosfera humana reconfigurada”, publicado ayer en la revista Royal Society Open Science que demuestra, además, cómo el Antropoceno (la era de los humanos en la Tierra) estará marcado por los restos de huesos de pollo. Cuando haya pasado el tiempo de los hombres en el mundo quedarán para el recuerdo los fósiles de pollo, los plásticos, los fertilizantes, los combustibles y los depósitos radiactivos de las armas nucleares.

“El pollo de granja moderno es irreconocible respecto a sus congéneres salvajes”, explicó a la AFP Carys Bennett, de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, coautora del estudio. Y añadió: “En unos pocos años, hemos cambiado la biología real del pollo”. Los descubrimientos de Bennett y de su equipo aportaron nuevas evidencias para intentar responder una pregunta ética que ha tomado fuerza en los últimos años: ¿la tecnología creada por los seres humanos es capaz de modificar las estructuras genéticas de otras especies?

Parece que sí. De acuerdo con el estudio, el sistema de producción industrial de pollo y su exportación alrededor del mundo, que se implementó por primera vez en el sur de EE. UU. en la década de 1950, no solo ha aumentado de forma exponencial el número de estos ejemplares, sino que está alterando su forma, sus genes y su química. “Los cambios dirigidos por el hombre en la cría, la dieta y las prácticas agrícolas muestran al menos una duplicación en el tamaño corporal de los pollos domésticos desde la época medieval tardía hasta el presente y un aumento de hasta cinco veces mayor en la masa corporal desde mediados del siglo XX”, se lee en los resultados de la investigación.

Según los científicos, el aumento de tamaño de esta especie responde, entre otras cosas, a una mutación genética que hace que los pollos modernos coman de manera insaciable, engorden rápidamente y puedan ser sacrificados a las pocas semanas de nacidos. “Las unidades separadas de cría de pollos de engorde, granjas, mataderos, plantas de procesamiento y comercialización representan el 97 % de la producción de pollos de engorde de EE. UU. y han permitido el rápido aumento de la producción en los últimos cincuenta años.

De hecho, el estudio demuestra que los pollos domésticos son las aves más numerosas de la actualidad, con una población aproximada de 22.000 millones de ejemplares. Para hacerse una idea de la cantidad de pollos que habitan nuestro planeta vale la pena recordar que solo hay 1.500 millones de aves de pico rojo (la especie voladora más abundante), 500.000 gorriones de casa y 300.000 patos. “La masa combinada de esos 22.000 millones de pollos es mayor que la de todas las otras aves en la Tierra. Además, es probable que sea la mayor población en pie de una sola especie de ave en toda la historia del planeta”, afirman los investigadores.

Este crecimiento exponencial, como lo muestra el artículo, ha beneficiado los intereses de empresas privadas como Tyson Foods, que sacrificó 35 millones de pollos por semana en promedio durante 2012, y KFC, el minorista de carne de pollo más grande del mundo, con más de 25.500 tiendas en 125 países.

Sin embargo, la relación entre la transformación genética, el aumento de la cantidad de pollos domésticos y el modelo económico es un punto tangencial en la investigación. El objetivo central del trabajo es mostrar cómo los cambios en los patrones de uso de recursos humanos y consumo de alimentos han impactado profundamente en la biosfera de la Tierra y, sobre todo, cómo los pollos domésticos simbolizan una reconfiguración del planeta sin precedentes.

El estudio utilizó muestras del Museo de Arqueología de Londres, que ha registrado sistemáticamente datos zooarqueológicos de las excavaciones desde la Edad Media. Se analizaron 486 mediciones del ancho de las tibias individuales de 74 sitios de la ciudad y se compararon con datos de pollos de engorde modernos. “Para evitar una posible confusión con el cambio de tamaño relacionado con la edad, todas las mediciones de muestras arqueológicas se derivaron de aves esqueléticamente maduras”.

El ensayo “El pollo de engorde como señal de una biosfera humana reconfigurada” es una nueva herramienta para entender cómo las relaciones de producción y consumo de los seres humanos tienen el poder para modificar una especie y, además, para cambiar el curso de la biosfera del planeta. “Bastaron unas cuantas décadas para producir una nueva forma de animal contra lo que en general lleva millones de años”, afirmó Jan Zalasiewicz, también de la Universidad de Leicester y coautor del estudio.

“Los pollos de engorde modernos son morfológicamente, genéticamente e isotópicamente distintos de los pollos domésticos antes de mediados del siglo XX y que los de sus antepasados de la Edad Media”, concluyó el estudio.

*Tomado de: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/asi-modifico-el-humano-el-esqueleto-de-los-pollos-articulo-828848

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