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La soja convencional tiene plantación retomada en las labranzas de Minas y de Brasil

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Foto/culturamix

Después de perder mercado para las técnicas de la transgenia en todo el país, la soja convencional vuelve a ocupar más espacio en las labranzas. La expectativa para este año es que el área de plantación crezca entre el 2% y el 4% siguiendo, principalmente, la demanda del mercado internacional, ya que Europa no renuncia a los productos que no son genéticamente modificados. En las últimas dos cosechas, hubo un aumento significativo de la demanda por cultivares convencionales, explica la investigadora de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) Soja, de Londrina (PR), Divania de Lima. Las exportaciones globales de soja de Brasil crecieron más del 30% el año pasado y alcanzaron el volumen récord de 68,15 millones de toneladas, de acuerdo con el Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios (MDIC).

De acuerdo con Divania, la falta de rotatividad en la cultura y la utilización por mucho tiempo de la misma cultivar de soja por los agricultores provocaron el surgimiento de plantas resistentes a herbicidas utilizados en las plantaciones transgénicas, obligando al productor a añadir otros defensivos. Por otro lado, ese escenario promovió el aumento del costo de la producción, situación casada con la elevación de la demanda del grano por países europeos, que son resistentes a las semillas genéticamente modificadas.

La investigadora apunta dos momentos marcados en la cultura de soja en Brasil: hasta 2003, cuando sólo había cultivares libres de transgénicos, ya partir de 2005, época de la autorización del plantío comercial, provocando gran migración de los productores de soja convencional para el grano genéticamente modificado . En el sistema convencional las plantaciones tienen una población de plantas invasoras, divididas en dos grupos: hojas anchas y estrechas.

El combate a estas malas hierbas exige una gran cantidad de aplicación de defensivos agrícolas. Al ser liberada la comercialización de la soja transgénica (modificada con gen de una bacteria), un único defensivo era aplicado: el glifosato -N- (fosfonometil) glicina (el RR), que controlaba de forma eficaz a las invasoras de la plantación. Este producto, según la investigadora, si se aplica en la agricultura convencional mataría también a la soja.

“En un segundo momento, en 2013, se lanzó la soja intacta, Ipro, (BT) también transgénica con tolerancia al glifosato y resistente a los insecticidas de combate a las orugas que atacan la soja. Esta planta tiene una toxina que infecta la oruga que muere al alimentarse de la soja. La resistencia de hierbas e insectos a esos defensivos obliga al productor a añadir otros productos, encarando la producción.

tecnología

Esto, según Divania, provocó una nueva oleada de demanda de cultivares libres (libres de transgénicos), con la ganancia para el productor de no necesitar pagar los derechos (compensación financiera) a quien obtuvo el material protegido. Los titulares de patentes tienen derecho a recibir tasas tecnológicas durante 20 años después de que el producto entre en el mercado. Con la demanda calentada, algunas empresas compradoras pagan bonificaciones por el grano convencional, el “que es aún más positivo para el productor”.

Divania alerta que esas demandas sobre diferentes cultivares atienden una lógica de mercado. “Hace cuatro años, hubo una vuelta expresiva a la soja convencional. Cuando la oferta es grande los compradores disminuyen el margen de beneficio “. Por eso, recomienda, es bueno que el productor converse con el comprador antes de optar por la especie a ser plantada.

contaminación

Al migrar a la soja tradicional es necesario también tomar algunos cuidados, además de la cuestión de comercialización. En el momento de la siembra, es necesario que el productor limpie plantadoras, cosechadoras y camiones de transporte del grano, para que no haya contaminación con la soja transgénica. En el marco de la nueva demanda, investigadores de la Embrapa, de la Empresa de Investigación Agropecuaria del Estado de Minas Gerais (Epamig) y Fundación Triángulo desarrollaron cultivar que se está multiplicando para entrar en el mercado en 2019. La soja, que aún está en código, es precoz , tiene ciclo de 110 días, crecimiento indeterminado y con potencial de rendimiento para sobrepasar 100 sacos por hectárea.

*Tomado de: https://www.agrolink.com.br/noticias/soja-convencional-tem-plantacao-retomada-nas-lavouras-de-minas-e-do-brasil_409340.html

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