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Alto costo de la energía en Colombia destruye la competitividad del campo

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“Para generar competitividad, el precio de la energía eléctrica rural debe ser como máximo igual a la que se paga en Estados Unidos”, dijo José Félix Lafaurie Rivera. Foto: prensalibrecasanare.com – elperiodicodelaenergia.com – vanguardia.com

Resultado de imagen para logo contexto ganaderoEl costo de la energía tiene agobiados a los ganaderos del país. Lo consideran alto e ineficiente y les preocupa que aumenta de manera desbordante. Hay casos con incrementos del 32 % y otros del 135 %. Se quejan por la suspensión permanente del servicio.
“El campo requiere infraestructura de desarrollo, especialmente en lo que es riego y condiciones para poder mejorar productividad y competitividad. El riego, las ordeñadoras mecánicas y cualquier tipo de innovación que se pretenda llevar a la ruralidad, sin excepción, requieren energía eléctrica. Sin embargo, Colombia paga por este servicio tarifas en algunos casos 40 % y 60 % más altas que los países del entorno. Así es muy difícil competir en un mercado abierto”.  
Así lo manifestó José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, al referirse a alto costo que los usuarios pagan por el suministro del mencionado servicio en el país.
El dirigente plantea que en esta materia se dan una serie de inequidades. “Las tarifas de energía eléctrica cobradas en áreas rurales no son diferenciales respecto a las urbanas y no consultan la realidad de la producción agropecuaria ni la pobreza del entorno rural”.
Del mismo modo indica que el país es un gran productor y exportador de energía eléctrica, sin embargo, el 23 % de las viviendas rurales no cuenta con dicho servicio.
Igualmente que “las enormes asimetrías (precios, rentabilidad, costos de producción y condiciones climáticas, entre otras) y las limitaciones del entorno (conflicto armado, inequidad y pobreza) encarecen el servicio en las zonas rurales”.
Agrega que la calidad y continuidad del servicio es inferior al de las ciudades, lo cual lo hace relativamente más costoso.
Soluciones
Lafaurie propone corregir estos aspectos a partir del cumplimiento de la ley y dentro de la condición de integralidad del desarrollo rural. “Establecer tarifas más bajas aplicables al sector rural e incluso ʿdiferencialesʾ por categorías de usuarios, acordes con el uso de la tierra, el desarrollo de sistemas sostenibles, su condición socio-económica y su ubicación en zonas de mayor vulnerabilidad a la violencia”.
Indicó que es necesario que se incorpore el mejoramiento en la calidad, de tal manera que el sector pueda contar con un fluido regular, el control a los saltos de voltaje y un régimen indemnizatorio por daños ocasionados por las deficiencias en la prestación del servicio.
“Aplicar exclusiones dentro de los parámetros de estratificación, del consumo de equipos e instalaciones dedicadas a agregar valor al producto primario, sin que se trate de procesos típicamente industriales. Es el caso de los tanques de frío de los productores de leche o bombas de riego indispensables para diferentes actividades agropecuarias”, sugirió.
A la vez, crear una línea de crédito con ICR para el desarrollo de energías alternativas en el sector rural, como la solar y la eólica.
Y tener en cuenta que para generar competitividad, el precio de la energía eléctrica rural debe ser como máximo igual a la que se paga en Estados Unidos.
El problema está latente
Pero el problema continúa. En Bolívar un productor de ganado de ceba indicó que el Gobierno cobra la energía eléctrica a predios que ni siquiera tienen este servicio.
“Nosotros no podemos depender del servicio eléctrico, tenemos que defendernos con nuestros propios recursos. ¿Por qué razón?  Porque un día colocan el servicio y otros días no. No hemos podido instalar un tanque de frío precisamente por eso. Pero en cambio, el costo siempre sube”, sostuvo.
Otro productor de Valledupar hizo toda la conexión del fluido eléctrico en su unidad productiva ganadera con recursos propios debido a que las autoridades no lo hicieron y eso incluyó postes de alumbrado y demás insumos a lo que destinó $17 millones.
Costos agobiantes
Carlos Luque, presidente de la junta directiva de Fedegán, quien también lo es de la Asociación de Ganaderos de Puerto López, Asogán, manifestó que “el costo de la energía ha tenido una evolución desbordante y tiene completamente agobiados a los productores de este sector de la economía colombiana”.
Por su parte Juan Carlos Romero, presidente de la Federación de Ganaderos de Sucre, Fegasucre, y miembro de la junta de Fedegán por dicho departamento, dijo que “los poquitos productores que tienen riego, se quejan por el costo de la energía, además, del mal servicio del suministro. Tenemos esos dos serios problemas el alto costo de la energía y el agua”.
Carlos Andrés Pinilla, presidente del Comité de Ganaderos de la Hoya del Río Suarez, al referirse al tema propuso que se deberían establecer unas tasas más bajas que respondan a las condiciones de los productores ganaderos en el sector rural.
Los productores
En el mismo sentido se expresó Marcela González, gerente de la Hacienda Albania de Lácteos Jersey, ubicada en la Sabana de Bogotá,
“Las tarifas han subido permanentemente. Por el uso de una bomba de agua eléctrica en el año 2016 se pagaba un millón $300 mil, en el 2017 subió a dos millones $400 mil  y en 2018 ya va en $3 millones”, indicó.
Rómulo Cáceres que hace más de 50 años se dedica a la lechería especializada en la sabana de Bogotá con vacas Jersey y Holstein y produce 1.500 litros de leche diarios, explicó en los dos últimos años la tarifa ha tenido un incremento del 32 %.
“Tengo un hato de cría en el Meta hace muchos años e igualmente allá es un servicio costoso que en los dos últimos años ha subido en 28 %”, añadió.
Jesús Vásquez Murillo, de la ganadería El Danubio también de la sabana de Bogotá, quien produce 500 litros de leche diarios y tiene un tanque de frio para su producción, dijo que “el servicio de energía es interrumpido varias veces a la semana y que el costo de esta se ha incrementado en 135 %. Esto debido a que la empresa que suministra el servicio consideró que el sector es comercial, pero no lo es”.
Con esas cifras el costo de la energía destruye la competitividad del campo.
 “En pleno escenario de globalización deberíamos tener claro que se deben resolver estos problemas para ser competitivos”, puntualizó Vásquez Murillo.
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