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Ganaderos andinos vulnerables ante amenazas de presos y ex-ELN

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Foto/visionagropecuaria.com.ve

 

A través de cortas llamadas que cierran con un: “dame una colaboración o lo que creas que vale tu familia” son extorsionadas las personas que trabajan con ganado en la zona fronteriza de los estados Táchira y Apure.

Al menos 16 llamadas he recibido en tres años por parte de extorsionadores que están presos en la cárcel de La Pica (Monagas), Santa Ana (Táchira) y el penal de Tocorón (Carabobo)”, así relata un hombre que trabaja con ganado en la zona fronteriza del estado Táchira, lo que le viene ocurriendo cada dos meses desde hace tres años: un desconocido llama a su celular para exigirle una colaboración que asegura su vida y la de su familia.

El ganadero, que por seguridad pidió omitir su identidad, pero desea que se conozca su denuncia, tiene almacenado en su teléfono celular unos nueve números a quienes tiene identificado como: extorsionador 1, extorsionador 2, extorsionadores, extorsión. Asegura que estas llamadas iniciaron, aproximadamente, hace tres años atrás, luego que decidiera quedarse por primera vez en su finca, acción que nunca había hecho para preservar su seguridad. Desde ese momento, asegura que fue fichado y así cambie de número o línea telefónica cada dos meses recibe una llamada en la que un desconocido le pide “una ayuda”.

El hombre, quien pasa los 50 años de edad, narra que hace un año su celular repicó y era un número desconocido, destaca que sospechó que podría ser nuevamente un extorsionador, pero este “me encontró de malas”.

Quién estaba del otro lado del teléfono le dijo la frase de siempre: “sabemos quién eres, dónde te encuentras, los carros que tienes. Colabora con nosotros”. A lo que el ganadero respondió obstinado: “Dejemos tanto enredo y vamos a vernos. Vamos a solucionar esto ya. Nos vemos en 10 minutos. Si sabes quién soy y que tengo, debes estar al tanto de la camioneta que cargo y en qué sitio me encuentro”. El extorsionado no se encontraba en el estado Táchira sino en Mérida. A los diez minutos su celular repicó nuevamente, esta vez quien lo extorsionaba le dijo que no podía cumplir la citación, pero que podían ejecutar la transacción vía transferencia bancaria. El hombre no cedió, no depositó el dinero y entendió por el acento que quien le hablaba no era de la entidad andina.

La víctima cuenta que luego de varios días de cruces de datos llegó a la conclusión de que quien había realizado la llamada estaba preso en la cárcel de Tocorón y quien le había dado su número de teléfono o pista de su existencia era un ex reo del mismo penal, que se asentó, luego de pagar su condena, en el mismo pueblo donde él tiene su criadero de becerros, vacas y toros.

La guerrilla colombiana conectada con presos venezolanos

Como una zona de concentración de “Los Urabeños” (integrantes de la banda criminal surgida de las cenizas del movimiento paramilitar colombiano), de miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) (organización guerrillera insurgente de extrema izquierda que opera en Colombia) y de las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (considerado por informes de inteligencia como el brazo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en Venezuela), describe el ganadero a la frontera colombo-venezolana tanto del lado del estado Táchira como del estado Apure.

Según él, los guerrilleros que hacen vida en la frontera llevan un registro de cada una de las cabezas de ganado que reposan en las fincas y haciendas de esta zona limítrofe y, no conforme con eso, tienen contacto directo con presidiarios, quienes de acuerdo a la conclusión que ha llegado la comunidad ganadera son los que ejecutan las llamadas cargadas de amenazas.

El ganadero cuenta finalmente otra de sus experiencias: “En una oportunidad me exigieron llevar una alta suma de dinero guardada en una bolsa de papel y dársela a una menor de 10 años que llevaba un vestido corto, también me dieron el color de la prenda”.El ganadero cuenta que asistió al encuentro y en efecto vio a la niña, le dio el papel y se marchó. Agrega que solo una vez ha entregado dinero y aunque dice tener la paciencia agotada no se quiere ir del país: “Si, espero que el gobierno actúe y disminuya estos episodios. Nosotros producimos la carne que se come la nación”.

*Tomado de: http://visionagropecuaria.com.ve/ganaderos-vulnerables-ante-amenazas-presos/

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