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En Colombia se pierde el 50% de productos como yuca, mango y hortalizas con hoja: URosario

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El sistema alimentario del mundo produce el 40% de las emisiones de efecto invernadero: Benjamín Quesada, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad del Rosario.

Foto/vanguardia.com

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En Colombia se pierde el 50% de productos como yuca, mango y hortalizas con hoja en el proceso que va del cultivo a la boca del consumidor; y la descomposición de estos alimentos es perjudicial para el calentamiento global y para la seguridad alimentaria. Según la Unicef, en Colombia 1 de cada 9 niños sufre de desnutrición severa; sin embargo, con los alimentos desperdiciados en el país se podrían alimentar 8 millones de personas, aproximadamente.

Así lo afirmó Benjamín Quesada, doctor en climatología y profesor de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad del Rosario, al explicar que el sistema alimentario del mundo produce el 40% de las emisiones de efecto invernadero. “Actualmente, alimentarnos es altamente contaminante, las cifras de la FAO indican que desperdiciamos 1/3 de la comida que producimos y la pérdida de alimentos es responsable del 8% al 10% de las emisiones anuales”.

El calentamiento global es una realidad que sofoca al mundo y “Colombia es vulnerable al cambio climático, particularmente, a eventos extremos como lluvias, sequías y aumento del nivel del mar, pero la deforestación también representa una amenaza creciente para la biodiversidad y la seguridad alimentaria”, dijo Quesada, uno de los dos autores en Colombia que contribuyeron con la redacción del nuevo Reporte Especial sobre Cambio Climático y Tierras del Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés).

La investigación de Quesada, líder del Grupo de Investigación Interacciones Clima Ecosistemas de la Universidad del Rosario, consistió en hacer una revisión de literatura sobre ¿cuál es el impacto del cambio de usos del suelo sobre la temperatura global y regional? y analizar ¿cuánto afecta la deforestación a variables climatológicas como ciclo hidrológico, evaporación y vientos? Así como determinar ¿cómo el cambio climático afecta las tierras en términos de seguridad alimentaria?

Para Quesada hay tres mensajes importantes del nuevo Reporte Especial sobre Cambio Climático y Tierras del Panel Intergubernamental en Cambio Climático:

1. Las tierras son vitales, pero están en peligro, no solo por cambio climático sino por deforestación;

2. la deforestación, la degradación y la desertificación de los suelos, están afectando gravemente la seguridad alimentaria y el cambio climático, mientras éste último agrava esta situación afectando negativamente calidad, rendimiento y resiliencia de los cultivos;

3. escenarios realistas de uso responsable y sostenible y adaptación de las tierras constituyen soluciones que puedan mitigar sustancialmente el cambio climático y, a la vez, fortalecer la seguridad alimentaria.

Respecto a este último punto, Quesada indicó que las pérdidas económicas por degradación ambiental ascienden a un 15% del PIB mundial; sin embargo, en Colombia ya existen soluciones que se deben generalizar como la reforestación, conservación de los bosques y la restauración de tierras degradadas como alternativas de mitigación que trae beneficios sociales, ecológicos y económicos.

Efectos sobre Colombia

Los ojos del mundo están puestos en Antártida y Groenlandia, regiones que se están derritiendo a unos ritmos y niveles que superan cualquier modelo de dinámica glaciar, pero esta es una realidad que también se vive en Colombia y que no escapa a la regla. El cambio más visible en el país es el derretimiento glacial que, en menos de 50 años, llevó a perder 8 glaciares y a que al Santa Isabel le quede solo un 8% de la superficie que tenía en 1850.

Según información del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Colombia pasó de tener 374 km2 a 37 Km2, es decir que ha perdido el 92% de su área glaciar, con el agravante que anualmente se pierde entre un 3% a 5% de lo que queda.

Otros de los efectos y consecuencias que se viven en el país como consecuencia del calentamiento global es el aumento en el nivel del mar, tanto en el Caribe como en el Pacífico, que ocasiona problemas directos de erosión, salinización e inundaciones para las poblaciones del litoral. Asimismo, la elevación de temperaturas en todo el territorio ocasiona el incremento de lluvia en la región Andina y sequias más frecuentes en la Guajira y Amazonía.

Sobre su investigación el profesor Quesada resaltó: “El gran hallazgo es que pudimos cuantificar y ver, cómo ahora, esta deforestación tropical es mucho más dañina para el calentamiento global que en los últimos reportes”. Cuando se cortan árboles en las zonas tropicales es peor que si se hace en cualquier otra parte del mundo, porque esos árboles almacenan más carbono que los de bosque boreal o de zonas templadas. Así, cuando se deforestan emiten mayor dióxido de carbono hacia la atmósfera por las quemas y los desechos de madera que quedan en el suelo tras el proceso, generando gases de efecto invernadero (GEI), explicó.

Pero los efectos adversos no paran aquí, aclara el investigador, pues los estudios demostraron que cuando se cortan árboles en los trópicos, también se corta la capacidad que tiene el suelo para evaporar. Las tierras ya no pueden intercambiar agua y enfriarse, es decir, ya no transpiran como antes y se calientan. Por tanto, al efecto químico de calentamiento se añade uno físico por las nuevas características del suelo deforestado: al suelo le da fiebre.

Cobertura y uso de suelos

El sector agrícola es uno de los que tiene más responsabilidad en los impactos ambientales. Participa en dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero de Colombia que, si bien no es el país más contaminante de América Latina, si ocupa el quinto lugar debido a una dinámica de aumento de GEI de 15 % en 20 años. Asimismo, la expansión de frontera agrícola que se hace a expensas de la naturaleza tiene impactos no solo de deforestación sino de calentamiento global.

El estudio indica que la tala de árboles en Colombia tiene, por lo general, el propósito de introducir ganado, lo cual añade más GEI, pues los eructos de las vacas son altamente contaminantes porque el proceso de fermentación en sus estómagos genera metano, gas que es 25 veces más potente en términos de calentamiento global que el dióxido de carbono CO2. Según la FAO, el ganado es el responsable de 2/3 de las emisiones globales de efecto invernadero y del 78% de las emisiones de metano.

Soluciones a la mano

El reporte dice que existen soluciones asequibles y escalables que se deben generalizar para dar el salto a economías más limpias y resilientes.

En Colombia hay alternativas a pequeña escala, pero se requiere de un compromiso y voluntades multisectoriales donde participen gobierno, sector privado, sociedad civil, comunidades locales y academia. “Las medidas son insuficientes para un país que es el segundo más biodiverso del mundo, se requieren políticas de Estado. Si se toma conciencia y se implementan todas las soluciones, los cambios los veremos en tres generaciones (con nuestros nietos). La mejor molécula de Co2 es la que no se emite”, concluye Benjamín Quesada.

Mientras tanto, la Universidad del Rosario promueve la innovación pedagógica con nuevos programas que le apuntan a resolver estos desafíos ambientales y por ello, está creando el pregrado en Ciencias del Sistema Tierra que estará disponible próximamente.

*Tomado de: https://www.vanguardia.com/economia/nacional/en-colombia-se-pierde-el-50-de-productos-como-yuca-mango-y-hortalizas-con-hoja-urosario-BB1672021

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