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La influencia de la nutrición en el tratamiento del cáncer

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Foto/elnuevoherald.com

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Cuando Nancy Shapiro fue diagnosticada con cáncer de seno hace tres años, no se dio cuenta de la importancia de la nutrición y su influencia en la salud y en su futuro.

“Estaba tan nerviosa con lo del cáncer y no estaba segura de cómo prepararme para la quimio”, dice Shapiro, residente de Davie y vendedora de herramientas de una compañía en Miami. “Nunca leí una etiqueta de comida. No sabía qué comer, qué era bueno, qué era malo”.

Shapiro dice que aprendió cómo hacer cambios fundamentales en su dieta gracias a una clase de nutrición impartida por Amanda Amigo, nutricionista certificada de Cleveland Clinic Weston. Amigo le enseñó cómo mejorar su dieta con ideas para el menú, recetas y sugerencias del tamaño de las porciones.

“Previo a mi diagnóstico, comía cualquier cosa”, comenta Shapiro. “Tomaba un Martini con limón. No sabía que la glucosa alimentaba el cáncer. Comía toneladas de carne, donas, pan blanco”.

Luego del tratamiento, continuaron sus esfuerzos por mejorar su dieta y hacer ejercicio.

“Seguía con mucho peso luego de la quimio, pero he perdido 32 libras en esta jornada”, dice Shapiro. “Voy al gimnasio de cuatro a cinco veces por semana. He aprendido tanto”.

Comer alimentos saludables e hidratarse son fundamentales cuando se está recibiendo tratamiento para el cáncer. Algunos alimentos pueden reforzar el sistema inmunológico, otros contienen propiedades antiinflamatorias y pueden ofrecer a su cuerpo antioxidantes poderosos asociados con una reducción en la tasa de cáncer. La hidratación también es importante para que no deshidratarse con todos los medicamentos.

“Cuando los pacientes reciben un diagnóstico de cáncer, la nutrición es una de las cosas que pueden controlar en un momento cuando muchas cosas están fuera del control”, dice Amigo, quien también está certificada en nutrición oncológica. “Les decimos que el alimento es su medicina durante este tiempo”.

Idealmente, establecer una dieta y un peso saludable antes del tratamiento puede ayudar a los pacientes a mantenerse fuertes, reducir el riesgo de infección y manejar mejor los efectos secundarios, dicen los expertos.

“Si los pacientes están perdiendo peso porque no están comiendo o bebiendo, tienen más probabilidad de sentir los efectos de la quimioterapia porque están malnutridos o deshidratados”, explica Amigo.

Para complicar el problema, el tratamiento “puede causar pérdida de peso”, dice Claudia Ferri, nutricionista clínica de Miami Cancer Institute de Baptist Health South Florida.

La falta de calorías y una deficiencia en proteínas “hace que las personas se sientan débiles y cansadas”, dice Lesley Klein, terapista nutricional médica y dietista clínica/gerente de Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami. “La proteína ayuda a desarrollar y reparar el tejido que ha sido dañado. La quimio va a afectar las células del tumor, con la expectativa de que las destruirá, pero afecta también las células normales”.

Los nutricionistas explican que tratar las necesidades dietéticas de un paciente requiere un enfoque individualizado, que depende a menudo de los efectos secundarios como un cambio en sabor u olor, úlceras en la boca, náuseas, dificultad para tragar e intolerancia a la lactosa.

Para un paciente con náuseas es buena idea ingerir comidas pequeñas cada tres o cuatro horas, dice Ferri.

“Si alguien tiene muchas náuseas y está perdiendo peso y desea un emparedado de jamón, no le vas a decir que no”, comenta.

Añadir un componente nutricional como pan de grano integral o multigrano, algunas zanahorias o tomate, puede ofrecer un impulso nutricional al emparedado, dice Ferri.

Los pacientes podrían manejar mejor un licuado de frutas, una batida o sopa “que mirar un plato de alimentos”, dice Amigo. “Para algunas personas, todo sabe a cartón”.

Algunos pacientes han tenido buenos resultados para superar el problema del sabor con una pequeña baya roja llamada Miracle Fruit, que puede resaltar el sabor de los alimentos, comenta Klein. Existen tabletas y polvos, pero usted puede encontrar esta baya en Miracle Fruit Farm en Redland, en South Dade, dice, aconsejando a los pacientes que mastiquen la fruta, pero no las semillas.

“Los limones saben a limonada. El queso de cabra sabe a cheesecake. Cambia los sabores amargos a dulces”, dice Klein.

Si un paciente mastica la “fruta milagrosa” o mezcla jengibre en un licuado, lo importante es saber qué comer y cuánto comer, explican los expertos.

Shapiro está de acuerdo.

“Mi actitud es muy diferente. Me alimento mejor. Me veo mejor. Me siento mejor”.

Consejos de alimentación para el tratamiento de cáncer

Ingiera bastante proteína: Las fuentes incluyen nueces, mantequilla de nueces, huevos, hummus y yogur de alto valor proteínico, así como carnes magras, dice Amigo, de Cleveland Clinic.

Beba gran cantidad de agua: Generalmente a los pacientes se les recomienda beber unos ocho vasos de agua de ocho onzas al día, aunque “algunas quimioterapias requieren más”, comenta Amigo.

¿Le causa problema tomar todo ese líquido? “Una taza de puré de manzana es equivalente a una taza de agua”, explica Klein, de Sylvester. “Una taza de néctar de fruta es igual a media taza de agua”. Ferri comenta que intente mezclar té verde y agua. También considere caldo de sopa, paletas hechas de jugo de futas o puré de fruta con hielo triturado.

Lo orgánico no hace daño: Es bueno evitar los químicos y pesticidas, pero puede ser costoso. Coteje los listados de Environmental Working Group: “Dirty Dozen” y “Clean 15”, alimentos (no orgánicos) con los niveles más altos y bajos de pesticidas para elegir mejor las prioridades. Las fresas usualmente están en el tope de “Dirty Dozen”, mientras que los aguacates lideran “Clean 15”.

Qué comer

“Me encanta el arco iris”, dice Klein, de Sylvester. “Los alimentos de diferentes colores tienen valores nutricionales distintos”. Los nutricionistas recomiendan añadir estos alimentos a su dieta.

Alimentos verdes: Alcachofas, espárragos, brécol, espinaca, coles de Bruselas, té verde, edamame, pepino y lechuga son buenas fuentes. Son antiinflamatorias, con alto valor vitamínico y ayudan con la salud del corazón y el hígado y la cognición cerebral.

Alimentos azules y púrpuras: Las berenjenas, las uvas, moras azules, cebollas y zanahorias púrpuras son también antiinflamatorios y buenas para las funciones cognitivas.

Alimentos rojos: Tomates, melón, pimientos rojos, camarones y frijoles tienen licopeno, un antioxidante poderoso asociado con una tasa reducida de cáncer y ayudan a la salud vascular.

Alimentos anaranjados: Calabacín, naranjas, batatas, mangos, nectarinas, zanahorias y cúrcuma (trate de molerlas en sopas, ensaladas o tés) son buenas para el sistema inmunológico, la piel y la vista.

Amarillos: Pimientos amarillos, maíz, piña y carambola son antiinflamatorios y buenos para la vista y la piel. Los kiwis amarillos o verdes son una buena fuente de vitamina C.

Alimentos blancos y marrón: Nueces, pistachos, legumbres, quinua, canela, ajo y jengibre son buenos para el sistema digestivo, la salud hormonal, el hígado y el corazón. Trate el té de jengibre o un licuado con jengibre. Sin importar el color, las lentejas son altas en hierro.

Seguridad de los alimentos

Los pacientes aprenden rápidamente que la seguridad de los alimentos es fundamental durante el tratamiento de cáncer, particularmente para pacientes con contaje bajo de sangre.

“Si el contaje de glóbulos blancos en sangre es bajo en una persona, su sistema inmunológico está comprometido y es más propenso a las infecciones”, dice Klein. “Piense en la seguridad de un picnic: cuando tenga duda, descártelo”.

Los nutricionistas aconsejan a los pacientes en tratamiento que eviten los alimentos crudos en un restaurante y se aseguren de lavar bien las frutas y vegetales comprados en un supermercado o en un puesto al aire libre.

“Lave los alimentos verdes aún cuando diga que están lavados tres veces”, dice Amigo, de Cleveland Clinic. Klein recomienda llenar una botella de aerosol con mitad vinagre y mitad agua para limpiar los productos y matar los gérmenes. Luego enjuague las frutas y vegetales con agua para eliminar el sabor y olor a vinagre, concluye.

Evite cualquier alimento que haya sido tocado por otras personas o expuesto a gérmenes, añade Klein.

“Si usted vive en una casa con otras personas, ¿alguien metió su mano en la caja de cereal para buscar el juguete?”, dice Klein. “No necesariamente es el tipo de alimento sino el proceso”.

Qué evitar

Azúcar: Aumenta la inflamación

Las barras de ensalada en un restaurante: “Las personas están pellizcando y apretando los productos en la tienda”, comenta Klein. “Diez personas han tenido sus manos en la comida”.

Sushi

Alimentos crudos que son difíciles de limpiar, nueces crudas (cómalas asadas).

Frutas y vegetales pre cortados

Bufé, ya que una gran cantidad de personas han tenido acceso a los alimentos, las personas pueden caminar cerca y toser o estornudar.

Carnes que no estén bien cocidas

Limite la carne roja, que incluye carne de res, cerdo, cordero y cabra

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