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La cebolla roja ocañera está en vía de extinción

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Foto/Giovanni Mejía

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Los municipios que integran la región del Catatumbo y Provincia de Ocaña, ambos ubicados en el Norte de Santander, se caracterizan porque su economía depende principalmente del sector agropecuario, siendo la cebolla roja uno de los principales productos que le ha dado reconocimiento a la región.

Su sistema productivo genera empleo directo a más de 7.000 familias pues, según explican cultivadores, la labor desde la siembra hasta la cosecha es netamente manual. Esto los ha llevado a crear, hasta la fecha, quince asociaciones de las que hacen parte 1.200 familias dedicadas principalmente a la producción de esa hortaliza.

No obstante, hay circunstancias que los tienen en una condición difícil. Según estadísticas que maneja la Asociación de Municipios de la Provincia de Ocaña, el Catatumbo y Sur del Cesar -Asomunicipios- las áreas sembradas disminuyeron a menos de mil hectáreas como consecuencia de la importación sin control y el contrabando de cebolla proveniente de Ecuador y Perú.

Su director ejecutivo, Emiro Cañizares Plata, dice que la afectación se da porque los centros de abastecimiento de ciudades como Barranquilla, Cartagena, Valledupar, Sincelejo y Medellín, a donde llega la cebolla ocañera, están inundados del producto proveniente de esos países y a precios muy bajos.

En la plaza de mercado de Ocaña uno de los productores que trae sus cargas desde el municipio de Ábrego, quien pidió no ser identificado, no se explica cómo la cebolla peruana recorre todo el país sin ningún control, sospechando que debe ser una maniobra para lavar dinero del narcotráfico: “yo no entiendo cómo se le puede sacar ganancia a la cebolla peruana si llega a los centros de abastos a $30.000; el gobierno debe tener en cuenta que con los cultivos de este producto en la región se le quiere quitar obreros a la cosecha de uso ilícito pues nosotros sí le apostamos a la paz”.

La situación es crítica, como la describen los propios productores, pues sacar una carga de 120 kilos -dos bultos- les cuesta casi $100.000 invertidos en abonos orgánicos y químicos, fungicidas, herbicidas, transporte y, por supuesto, la mano de obra. Esto no compensa con el precio actual que está oscilando entre los $25.000 y $30.000. “Para no perder y tampoco ganar, el precio mínimo de venta sería $100.000”, dice uno de los cultivadores de la zona de Aspasica donde la cebolla es el principal producto de siembra.

Ante esto, cultivadores de municipios como San Calixto, Ábrego, La Playa de Belén, El Carmen, Hacarí donde hay gran producción de cebolla se reunieron para redactar una serie de peticiones dirigidas al gobierno nacional entre estas el cierre de frontera con un control efectivo especialmente en Ipiales; que se estudie la posibilidad de aplicar la salvaguardia y refinanciación o condonación de las deudas que tienen con entidades financieras privadas y el Banco Agrario.

Otro tema que consideran importante es que, ante la pérdida total de la cosecha, halla un subsidio de al menos $120.000 por carga además de una revisión profunda de los acuerdos comerciales para que en situaciones como esta no se permita el ingreso de alimentos de otros países. Por estos días en el mercado público de Ocaña los comerciantes y distribuidores la están pagando a entre $25.000 y $30.000, equiparándola con el precio de la peruana, lo que no suple el costo de la recolección lo que según Cañizares Plata acrecienta una crisis que va más allá de los nefastos resultados que dejó el paro armado.

Desde la Asociación se gestiona para los próximos días la visita de una comitiva integrada por productores y alcaldes a la ciudad de Bogotá para intentar lograr una reunión en la que estén presentes los Ministerio del Comercio Industria y el de Agricultura y DesarrolloDIAN y Policía Fiscal y Aduanera en busca de decisiones que paren la grave situación que viven los cebolleros del Catatumbo.

Jesús Evelio Acosta Claro, representante legal de la Asociación de Cebolleros de Mesarica, municipio de San Calixto, dice que es preferible dejar la cebolla en las fincas para botarla pues solo el transporte, por carga, les vale $12.000.

Wilmar Rangel representa a los productores de cebolla del municipio de El Carmen y secretario de la Federación de Productores del Catatumbo -Fedeprocat- califica la situación como complicada explicando que lo que les pagan por carga no compensa los costos de producción dejando a unos 25.000 productores de la región afectados desde el pasado mes de febrero cuando el precio de la cebolla viene con tendencia a la baja por cuenta del contrabando.

Así las cosas, según los productores de la zona del Catatumbo, la cebolla roja, que fue el producto bandera de la región está en vía de extinción. Actualmente, esas 7.000 familias dedicadas a la producción de cebolla se encuentran en crisis, pues tanto las importaciones descontroladas como el contrabando, ha hecho que el producto registre el peor precio de los últimos años.

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